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La vendimia de Moldavia comienza dos semanas tarde tras los daños por heladas

La vendimia de Moldavia comenzó unas dos semanas más tarde que en campañas anteriores, con los mayores retrasos en las regiones centrales y meridionales. Por ahora solo se recogen variedades blancas tempranas, mientras la uva de mesa y de vinificación necesita más tiempo para madurar.

La vendimia de Moldavia comienza dos semanas tarde tras los daños por heladas

La campaña comienza con variedades blancas tempranas

La vendimia de Moldavia comenzó unas dos semanas más tarde que en campañas anteriores, según EastFruit. La recolección se limita por ahora a variedades blancas tempranas, mientras la uva de mesa y la destinada a elaborar vino madura con un retraso apreciable.

La demora es más acusada en las regiones centrales y meridionales de Moldavia, explicó a AgroExpert Gheorghe Gaberi, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Uva. En años anteriores, la cosecha de variedades blancas ya estaba prácticamente terminada a estas alturas. Este año, los productores apenas recogen las variedades más tempranas, parte de las cuales se envía a vinificación.

El inicio tardío desplaza las entregas en toda la cadena nacional. Los viñedos deben esperar a que la uva alcance los parámetros adecuados, mientras las bodegas reciben parte de su materia prima estacional más tarde de lo habitual. Los productores de uva de mesa también afrontan un plazo más ajustado para cosechar, envasar y preparar la fruta para la venta.

La uva de vinificación necesita más tiempo

Las variedades técnicas utilizadas para elaborar vino también llevan retraso respecto a su calendario habitual de desarrollo. Gaberi prevé que alcancen la madurez necesaria para la cosecha hacia mediados de mes. La demora varía entre variedades, pero la tendencia general se extiende por el sector.

Las variedades tintas, incluida Neagra, siguen un calendario algo distinto. Según Gaberi, podrían aproximarse al estado necesario hacia finales de septiembre. Esto implica que las bodegas podrían recibir cada variedad en momentos diferentes, en lugar de seguir el patrón de vendimia de campañas anteriores.

Gaberi relacionó en parte la maduración más lenta con la prolongación del tiempo cálido y señaló que varios factores actúan simultáneamente sobre los viñedos. Las consecuencias definitivas para el volumen y la calidad dependerán de cómo evolucione la cosecha hasta que cada variedad alcance sus parámetros de recolección.

Las heladas añaden otra semana de retraso

El estado de las vides también ha contribuido a la demora. En muchas parcelas, la cosecha se formó en brotes laterales después de que las yemas centrales resultaran dañadas por las heladas. La sustitución de los brotes centrales por laterales añade alrededor de otra semana al retraso total, indicó Gaberi.

El efecto es especialmente visible en viñedos podados en diciembre, antes de las heladas. En ese momento, los productores no podían saber qué brotes sobrevivirían. El desarrollo más tardío de los frutos en brotes laterales desplazó así el calendario de una parte de la cosecha.

Para productores, transformadores y exportadores, la cuestión clave es ahora la velocidad con la que las variedades de mesa y de vinificación alcanzan la madurez comercial o industrial. El retraso no determina por sí solo el volumen final ni la calidad, pero desplaza las labores del viñedo, la recepción de las bodegas y la preparación de la campaña comercial. Los operadores deberán vigilar los indicadores de madurez y las diferencias entre variedades, en lugar de depender del calendario habitual.

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