La UE sopesa reformar el mercado de carbono ante la presión industrial y climática
La UE estudia dar más flexibilidad en su sistema de comercio de emisiones a las empresas con compromisos de descarbonización a largo plazo. Las opciones incluyen prolongar las asignaciones gratuitas más allá de 2034, incorporar residuos y vuelos internacionales y dedicar más ingresos a la reconversión industrial.
Bruselas busca un acuerdo sobre el coste del carbono
La Unión Europea debate otra reforma de su Sistema de Comercio de Emisiones mientras gobiernos, industrias y activistas climáticos discrepan sobre el ritmo y el coste de la descarbonización. Según Infobae, las propuestas llegan tras el aumento de los precios energéticos provocado por la guerra entre Estados Unidos e Irán en Oriente Medio y durante unas olas de calor excepcionales en Europa.
Los Estados miembros están divididos. Italia, Polonia y la República Checa, economías con altas emisiones, reclaman alivio para la industria. España y los países escandinavos defienden el mercado de carbono. La Comisión Europea estudia ofrecer mayor flexibilidad a las empresas que asuman compromisos concretos de descarbonización a largo plazo.
Las asignaciones gratuitas podrían superar 2034
Una opción prolongaría el apoyo gratuito a la industria más allá de 2034, siempre que las empresas mantengan planes creíbles de reducción de emisiones. Bruselas también quiere que los gobiernos destinen los ingresos del ETS a la reconversión industrial, aunque su utilización varía considerablemente entre países.
El ETS funciona desde 2005 y obliga a grandes emisores como las industrias siderúrgica, cementera y química a pagar por cada tonelada de gases de efecto invernadero. Una tonelada de CO2 cuesta actualmente unos 80 € (91 $) y el límite de permisos disminuye cada año. La química alemana critica el encarecimiento de la electricidad y la burocracia, y exige una reforma profunda para proteger su competitividad.
Los defensores de la política climática advierten de que suavizar las reglas perjudicaría a quienes ya invirtieron en producción limpia. Neil Makaroff, del centro Strategic Perspectives, dijo a AFP que los sectores que menos han invertido en la transición verde suelen ser los que más critican el ETS. Otras empresas han destinado capital a descarbonizar y electrificar la producción europea de acero, cemento y vidrio. Un retroceso podría eliminar su ventaja inicial.
La cobertura sectorial y el objetivo de 2040 siguen abiertos
La reforma también analiza incluir los residuos y los vuelos internacionales que parten de la UE. Las aerolíneas se oponen firmemente a esta última medida. También se debate el papel de la captura de carbono y si las empresas podrán utilizar créditos de programas externos a la UE.
En paralelo, la UE prevé fijar un objetivo para 2040 que eleve el peso de la electricidad renovable frente a los combustibles fósiles. La electricidad representa solo el 23 % del consumo energético final del bloque, lo que muestra la magnitud de la electrificación pendiente en fábricas, edificios y transporte.
La resistencia política ya ha retrasado el ETS 2 para el transporte por carretera y la calefacción de edificios. Su aplicación pasó de 2027 a 2028 por la presión de países como Polonia y Hungría. La reforma decidirá si Bruselas puede amortiguar la volatilidad energética sin debilitar las señales de inversión para los proyectos industriales bajos en carbono.