La UE quiere integrar las remociones de CO2 en el mercado de emisiones y Berlín destina más de 500 millones
La Comisión Europea propone integrar las remociones de dióxido de carbono en el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE, dentro de la revisión del ETS presentada este verano. El presupuesto federal alemán reserva más de 500 millones de euros para carbon removal, en parte mediante un programa de compra de certificados. Las estimaciones del mercado actual de CDR van de 56 millones a más de 9.000 millones de dólares.
La Comisión Europea ha propuesto integrar las remociones de dióxido de carbono en el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (ETS), dentro de la revisión del sistema presentada este verano. El paso conectaría uno de los segmentos más pequeños y menos transparentes de la economía del carbono con el principal mercado regulado europeo. Así lo informa Börsen-Zeitung, citando a Stefan Schlosser, director gerente de la Asociación Alemana para Emisiones Negativas (Deutscher Verband für negative Emissionen, DVNE), en el pódcast “Nachhaltiges Investieren” del diario.
La remoción de dióxido de carbono (CDR) se distingue del CCS por el punto de captura. El CCS captura el CO₂ en la fuente, normalmente en una chimenea industrial. El CDR extrae el gas directamente del aire y lo almacena de forma permanente. Las vías en uso comercial o en desarrollo abarcan la reforestación, el biocarbón, la meteorización acelerada de rocas y la captura directa de aire. Según Schlosser, unas 40 gigatoneladas de CO₂ llegan cada año a la atmósfera, mientras que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático cifra en hasta 10 gigatoneladas anuales el volumen de remociones necesario para 2050. La remoción nunca sustituye a la reducción de emisiones: “Eso significa que tenemos que reducir de forma masiva”, subraya Schlosser.
Un mercado que nadie puede medir
Dimensionar el sector sigue siendo el problema central. El mercado voluntario de carbono mueve en el mundo alrededor de 1.000 millones de euros al año, según datos del DVNE, frente a unos 45.000 millones de euros de ingresos del régimen europeo de comercio de emisiones. Las estimaciones del mercado específico de CDR oscilan entre 56 millones y más de 9.000 millones de dólares para 2024 y 2025, una horquilla de dos órdenes de magnitud que refleja la ausencia de una fuente central de datos. Un registro de la UE debería cerrar esa brecha.
Un marco de certificación (Certification Framework) servirá de base para la negociación, haciendo las remociones medibles y estandarizadas. Sin una unidad verificable y estandarizada, las remociones no pueden computarse frente a las obligaciones de los participantes en un sistema que hoy solo cubre emisiones.
Los 500 millones de Berlín y el programa de compra
El presupuesto federal alemán prevé más de 500 millones de euros para carbon removal en los próximos años, informa Börsen-Zeitung. Parte de ese dinero llegará al mercado mediante un programa de compra de certificados de remoción. El Gabinete debe aprobar además una estrategia a largo plazo con volúmenes objetivo, que tendrá rango de ley y cubrirá lagunas de la ley alemana de protección del clima. Según Schlosser, no se trata de “un papel que describa de forma nebulosa cómo deberían ser las cosas algún día”.
El trabajo conjunto del DVNE con la consultora BCG sitúa el potencial mundial en 1 billón de euros de valor añadido bruto al año, de los cuales 70.000 millones corresponderían a Alemania. Schlosser califica el CDR de “definitivamente no una flor de un día” y apunta al papel de los bancos en la financiación de proyectos y de las aseguradoras en la cobertura de riesgos.
Riesgo de entrega y concentración de compradores
Esos riesgos son considerables. El carbono fijado puede escapar del almacenamiento. Los proveedores jóvenes pueden incumplir sus compromisos de entrega. Preguntado por el greenwashing, Schlosser admite que no puede descartarse por completo, “como ocurre con tantos riesgos”.
El mercado depende además de unos pocos grandes compradores. Microsoft pausó en primavera la firma de nuevos contratos —la compañía, en palabras de Schlosser, “simplemente pisó un poco el freno”—, mientras que Google cerró a mediados de septiembre un gran contrato de compra. Para crecer, el sector necesita capital de crecimiento, afirma Schlosser: Alemania parte de buenas condiciones, pero no debe fracasar en la fase de escalado como ha ocurrido en otros ámbitos.