La factura turca por importar algodón alcanza los 1.740 millones de dólares
Turquía importó 1 millón de toneladas de algodón por 1.740 millones de dólares, mientras la producción nacional cayó por debajo de 1,5 millones de toneladas. El sector busca recuperar la siembra y acceder a más cadenas globales mediante certificación internacional.
La menor demanda textil reduce la superficie algodonera
Turquía importó 1 millón de toneladas de algodón por valor de 1.740 millones de dólares, mientras su producción interna cayó este año por debajo de 1,5 millones de toneladas. Dünya difundió las cifras a partir de las intervenciones realizadas en la Cumbre del Algodón de Turquía, celebrada en İzmir. Los datos muestran una brecha creciente en un país que reúne una gran industria textil y una producción algodonera relevante.
Uğur Erdem, director general de Producción Vegetal del Ministerio de Agricultura y Silvicultura, afirmó que la coyuntura mundial y la contracción del consumo textil provocaron una fuerte reducción de la superficie sembrada de algodón durante los últimos tres años. La pérdida de área eleva la dependencia de suministros extranjeros. Los agricultores también afrontan los efectos del cambio climático, la escasez de agua y los desastres naturales.
Turquía conserva una elevada productividad
La producción mundial de algodón en fibra alcanzó los 26 millones de toneladas en la campaña 2024-2025, según Erdem. Turquía ocupó el séptimo puesto mundial por volumen y el tercero por rendimiento. Por tanto, el desafío no responde únicamente a la productividad de las explotaciones. La cuestión inmediata es cuánta superficie permanece dedicada al algodón cuando las condiciones del mercado influyen en las decisiones de siembra.
La caída productiva afecta a más actores que los agricultores. El algodón es una materia prima central para las cadenas turcas de textiles y confección. Una menor disponibilidad local expone más a procesadores y fabricantes al precio de la fibra importada, a las oscilaciones internacionales y a los movimientos cambiarios. La factura de 1.740 millones de dólares cuantifica esa exposición, mientras el volumen de 1 millón de toneladas refleja la cantidad de materia prima que debe asegurarse fuera del país.
Erdem señaló que Turquía debe recuperar un nivel más equilibrado de producción de algodón. Destacó la necesidad de definir estándares de calidad, dar preferencia a los productos certificados dentro de las cadenas de suministro y trasladar el valor de la certificación a los precios. El uso eficiente del agua, la protección del suelo, los registros, los controles y la certificación también figuran entre las herramientas para afrontar el cambio climático, la limitación hídrica y los desastres naturales.
El acuerdo de certificación apunta a compradores globales
Durante la cumbre, el Consejo Nacional del Algodón de Turquía, conocido como UPK, y Better Cotton Initiative firmaron un Protocolo de Reconocimiento de Estándares. El acuerdo apoyará el proceso para reconocer la equivalencia entre el algodón turco producido bajo Buenas Prácticas Agrícolas y el estándar BCI.
Las autoridades esperan que la cooperación amplíe la producción certificada y bajo contrato, abra nuevos mercados a los agricultores y aumente la presencia del algodón turco en las cadenas de suministro de marcas globales. El reconocimiento no revertirá por sí solo la reducción de superficie, pero puede fortalecer la posición comercial del algodón que cumpla los requisitos si los compradores lo favorecen con pedidos y precios. Para el productor, la cuestión central es si ese acceso compensa las limitaciones de agua, el riesgo productivo y el atractivo de otros cultivos. Para las fábricas y los exportadores, una mayor oferta interna reduciría parte del riesgo de abastecimiento que refleja la actual factura importadora.