La central de carbón Soma B de Turquía se declara en quiebra con más de 20.000 millones de liras de deuda
El consejo de administración de la central térmica de carbón Soma B, en Turquía, pidió al Juzgado Mercantil de Primera Instancia de Konya que la declare en quiebra al considerar que su pasivo supera su activo. La planta, controlada por la azucarera Konya Şeker, debe más de 20.000 millones de liras a la estatal TKİ y está en subasta judicial: el primer remate del 7 de septiembre quedó sin ofertas.
El consejo de administración de la sociedad que opera la central térmica de carbón Soma B, en Turquía, ha solicitado su propia quiebra ante el Juzgado Mercantil de Primera Instancia de Konya, al declarar que la compañía es insolvente porque su pasivo supera su activo. La solicitud se presentó poco antes de una segunda subasta forzosa de la planta, que los órganos de ejecución habían puesto a la venta por facturas de carbón impagadas de más de 20.000 millones de liras turcas frente a la estatal Türkiye Kömür İşletmeleri (TKİ), según informó kisadalga.net citando a la agencia ANKA.
De una compra de 685,5 millones de dólares a la insolvencia
Soma B, situada en la cuenca carbonífera de Soma, en el oeste de Turquía, está controlada por Konya Şeker, la azucarera propietaria de la marca TORKU. Según ANKA, Konya Şeker adquirió la central y los inmuebles asociados en 2015 por 685,5 millones de dólares. En los años siguientes el equilibrio entre ingresos y gastos se deterioró con fuerza y la deuda creció rápido.
Dos acreedores dominan el balance. La deuda con TKİ, que suministra el carbón que la planta quema para generar electricidad, superó los 20.000 millones de liras, y otros 1.500 millones corresponden a la minera privada İmbat Madencilik. Las largas negociaciones entre el Ministerio de Energía y Recursos Naturales y la dirección de Konya Şeker sobre el pago no dieron resultado, tras lo cual TKİ inició el procedimiento de ejecución para cobrar.
Dos subastas y ninguna oferta hasta ahora
Un comité de peritos designado por el juzgado tasó Soma B y sus inmuebles en 13.800 millones de liras, sin IVA. La primera subasta se celebró el 7 de septiembre y no recibió ofertas; la segunda estaba fijada para el día de publicación de la información. Fuentes citadas por kisadalga.net señalaron que el precio podría bajar hasta 7.000 u 8.000 millones de liras.
- Precio de compra en 2015: 685,5 millones de dólares por la central y los inmuebles
- Tasación pericial para la subasta: 13.800 millones de liras, sin IVA
- Deuda con TKİ: más de 20.000 millones de liras; con İmbat Madencilik: unos 1.500 millones
- Rango que las fuentes consideran posible: 7.000 a 8.000 millones de liras
Las mismas fuentes esperan que cuatro compañías —IC Holding, Limak, Çelikler y Akçadağ— formen una alianza que podría participar en la subasta. No hay confirmación de ninguna oferta de ese grupo.
Qué implica la quiebra para los acreedores y la demanda de carbón
En una carta del 25 de septiembre a la Comisión de Mercados de Capitales de Turquía (SPK), el consejo de Soma B afirmó haber examinado en detalle todos los estados financieros de la compañía —balance, cuenta de resultados y balance de comprobación— junto con los informes de auditoría independiente, y haber evaluado el negocio a partir de su actividad comercial real. Según la carta, los esfuerzos por asegurar la sostenibilidad comercial, reestructurar la deuda y encontrar nuevos accionistas para las participaciones de la sociedad no dieron un resultado positivo. Sobre esa base, el consejo constató la situación de insolvencia conforme al Código de Comercio turco y a la Ley de Ejecución y Quiebra, y decidió solicitar la quiebra directa al juzgado competente, notificándolo a todas las instituciones implicadas.
La secuencia deja a TKİ como el acreedor más expuesto, con un crédito superior a 20.000 millones de liras frente a un activo tasado en 13.800 millones antes de cualquier descuento en subasta. Una resolución de quiebra trasladaría la venta a un procedimiento de insolvencia bajo supervisión judicial en lugar de dejarla solo en manos del órgano de ejecución, lo que alarga el plazo de recuperación para los acreedores. Para la cuenca de Soma, la central es el cliente de referencia del carbón extraído en la zona: una parada prolongada de la generación priva a esa producción de su principal salida, mientras que un traspaso a nuevos propietarios conservaría tanto la capacidad instalada como la demanda de combustible asociada.