La tecnología eleva la producción y el valor del algodón de Bahía a niveles récord
Bahía produjo 1,83 millones de toneladas de algodón en 2025 y consolidó su posición como segundo productor de Brasil. La genética, la agricultura de precisión y la trazabilidad digital elevan el rendimiento, mientras el algodón ya supera al cacao en valor de producción estatal.
El algodón gana peso en la economía agrícola de Bahía
Bahía produjo 1,83 millones de toneladas de algodón en 2025, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) recogidos por g1. El volumen representó el 18,5 % de la producción nacional y confirmó al estado como el segundo mayor productor de Brasil. La producción aumentó un 23,2 % en un año.
La expansión también modificó la posición del cultivo dentro de la agricultura de Bahía. El algodón generó un valor de producción de R$ 7.850 millones en 2025, equivalente al 14,2 % del valor agrícola estatal. Superó al cacao y se convirtió en el segundo producto agrícola más valioso de Bahía, solo por detrás de la soja.
La Asociación de Productores de Algodón de Bahía (Abapa) prevé que la cosecha 2025/26 supere 1 millón de toneladas, el mayor resultado registrado en el estado según su proyección. Cerca del 80 % de la cosecha estaba terminado el 15 de septiembre, cuando la entidad presentó la estimación. Los productores defienden utilizar el puerto de Salvador para despachar el volumen récord.
La agricultura de precisión apunta al rendimiento y los costes
El avance responde tanto al aumento de la superficie cultivada como a las mejoras genéticas y de manejo. Imágenes satelitales, drones, sensores, estaciones meteorológicas, GPS y mapas de rendimiento permiten detectar diferencias dentro de una misma parcela. El software combina datos de suelo, clima e historial productivo para tratar zonas concretas, en lugar de aplicar la misma intervención a toda la explotación.
Los drones identifican fallos de siembra, estrés del cultivo y diferencias en el desarrollo de las plantas. En una superficie de 500 hectáreas, por ejemplo, las imágenes pueden mostrar que un problema se concentra en una parte del campo. Con una recomendación técnica, la aplicación puede dirigirse solo a esos puntos. Los equipos también se utilizan para pulverizar y distribuir productos autorizados para operaciones aéreas.
Los programas de manejo integrado de plagas registran la ubicación, la especie y la fase de desarrollo de cada plaga. Así permiten precisar el producto, la dosis y el momento de aplicación. La tecnología exige personal que domine la planificación de vuelos, la meteorología, la seguridad, los caudales, el tamaño de gota, la cobertura y el riesgo de deriva, además del pilotaje.
La genética y la trazabilidad refuerzan la posición comercial
La mejora genética elevó el potencial productivo de las variedades e incorporó características relacionadas con calidad de fibra, estabilidad, adaptación y tolerancia a plagas y enfermedades. Mirian Nogueira, profesora de Agronomía de la Universidad Federal del Oeste de Bahía, indicó que el rendimiento regional supera ahora las 300 arrobas por hectárea, mientras algunas explotaciones alcanzan 500 arrobas según el manejo.
Una variedad citada por Nogueira, FiberMax FM 945STP, tiene un potencial genético anunciado de 406 arrobas de algodón en rama por hectárea. El resultado real depende del agua, la temperatura, la nutrición y el manejo. La selección de semillas debe combinarse, por tanto, con la mejora del suelo, las prácticas agronómicas y una interpretación cualificada de los datos.
Después de la cosecha, las pacas reciben códigos QR para respaldar la trazabilidad y la certificación. Junto con el análisis de la fibra, esto ofrece a los compradores más información sobre origen y calidad. El siguiente reto es convertir el mayor volumen y la calidad técnica en logística eficiente y acceso estable al mercado, especialmente cuando los precios internacionales y los requisitos ambientales pesan cada vez más en las decisiones comerciales.