Tailandia recorta a 0-0,5 % su previsión industrial para 2026 y la producción de fertilizantes cae 41 %
La Oficina de Economía Industrial de Tailandia rebajó la previsión del índice de producción manufacturera de 2026 a 0,0-0,5 % desde 1,0-2,0 %, y el PIB industrial a 0,75-1,75 %. En julio el índice subió 0,46 % hasta 94,80, sostenido por la electrónica y los discos duros, mientras la producción de fertilizantes químicos se desplomó 41,31 %.
La Oficina de Economía Industrial de Tailandia (OIE) rebajó su previsión de crecimiento del índice de producción manufacturera (MPI) para 2026 a un rango de 0,0-0,5 %, frente al 1,0-2,0 % que proyectaba anteriormente. El organismo también recortó su estimación del PIB industrial a 0,75-1,75 % desde 1,0-2,0 %, según el diario económico tailandés Thansettakij. La revisión elimina la mitad superior del rango anterior del MPI y baja los dos extremos de la previsión del PIB industrial.
Julio apenas en terreno positivo
El MPI se situó en 94,80 puntos en julio de 2026, un 0,46 % por encima del mismo mes del año anterior, señaló el director de la OIE, Supakit Boonsiri. Atribuyó el avance a las industrias alineadas con las tendencias tecnológicas y con los cambios en el comportamiento del consumidor, no a una recuperación amplia de la manufactura.
La electrónica fue la fuente de crecimiento más clara, impulsada por la demanda vinculada a la inteligencia artificial y la infraestructura digital. Ese tirón se trasladó a la fabricación de discos duros y de componentes electrónicos. Dos segmentos alimentarios también apuntalaron el índice: el alimento preparado para mascotas, que la agencia asocia a la tendencia de humanización de las mascotas, y la comida lista para consumir, favorecida por los hábitos de consumo urbano.
A ello se sumaron las medidas del Gobierno para sostener el poder adquisitivo y aliviar los costes energéticos, además de un baht más débil que, según la OIE, mejora la competitividad en precio de los bienes de exportación tailandeses.
El panorama fue mucho menos favorable en el resto de la industria. La producción de fertilizantes químicos cayó un 41,31 % interanual en julio, de acuerdo con Thansettakij, lo que neutralizó buena parte del aporte de los sectores tecnológicos.
Cuatro presiones sobre la previsión
La OIE identificó cuatro presiones principales que vigila de cerca para lo que resta de 2026:
- los conflictos geopolíticos, incluida la situación en Oriente Medio, que alimenta la volatilidad de los precios de la energía y encarece la producción y la logística;
- la incertidumbre sobre la política económica de Estados Unidos y sus aranceles a la importación, que puede afectar al clima exportador y a la competencia en los mercados exteriores;
- el endeudamiento de los hogares y un consumo que todavía no se recupera;
- la competencia de productos importados a bajo precio.
El organismo también advirtió sobre los riesgos en el abastecimiento de materias primas y la continuidad de las cadenas de suministro, así como sobre la reordenación de esas cadenas y de los flujos comerciales. La desaceleración del turismo extranjero podría afectar a industrias conectadas, como la de alimentos y bebidas. Aun así, la OIE afirmó que la industria tailandesa mantiene capacidad para adaptarse, gestionar costes y sostener la producción en niveles adecuados.
El sistema de alerta temprana marca normalidad, con reservas
El sistema de alerta temprana de la economía industrial emitió en agosto de 2026 una señal preliminar de normalidad para el conjunto de Tailandia, gracias a la expansión de la inversión privada. Siguen pesando la debilidad del poder adquisitivo interno y los aranceles estadounidenses a la importación, que pueden repercutir en la producción nacional. En los factores externos, el sistema emitió una señal de vigilancia por el temor a que esos aranceles afecten a la manufactura de algunos países; el contrapeso positivo es el crecimiento sostenido de la demanda de electrónica.
Los apoyos disponibles
La agencia enumeró varios factores que deberían respaldar a la industria tailandesa en el próximo periodo: el comercio con los principales socios, que mantiene una tendencia de crecimiento, las medidas oficiales de estímulo, la expansión de la inversión privada y la demanda de electrónica ligada a la inteligencia artificial y los centros de datos. Son los mismos motores que explicaron el dato de julio, de modo que el resultado de 2026 dependerá de un grupo estrecho de segmentos tecnológicos mientras la demanda interna y la actividad vinculada a los fertilizantes sigan débiles.