Tailandia propone impulsar SAF y HVO con materias primas agrícolas
Una propuesta de reforma energética en Tailandia plantea ampliar los biocombustibles avanzados a partir de yuca, melaza, aceite de palma y residuos agrícolas. El país ya dispone de más de 17,28 millones de litros diarios de capacidad instalada de etanol y biodiésel.
La agricultura como base de materias primas
Tailandia podría aprovechar su sector agrícola para desarrollar una industria de biocombustibles avanzados destinada a la aviación, el transporte por carretera y el tráfico marítimo. La propuesta de reforma energética fue presentada por Alongkorn Ponlaboot. Según Siam Rath, el presidente del FKII Institute, conocido como «Mr. Ethanol», publicó el documento el 14 de julio de 2026.
El país cuenta con más de 17,28 millones de litros diarios de capacidad instalada de biocombustibles. Sus 28 plantas de etanol en operación suman 7,02 millones de litros al día y utilizan principalmente yuca y melaza nacionales. Otros 16 operadores disponen de 10,26 millones de litros diarios de capacidad de biodiésel B100, respaldados por una cadena de suministro de aceite de palma situada entre las tres mayores del mundo, según la propuesta.
Ponlaboot plantea llevar el etanol hacia aplicaciones de mayor valor, incluidas las pilas de combustible y la conversión alcohol-to-jet para producir combustible sostenible de aviación, o SAF. La disponibilidad de materias primas permitiría aumentar más de un 15% anual la capacidad de SAF derivado del etanol. Esto abriría otra salida para el sector agrícola y conectaría a los proveedores tailandeses con la demanda aeronáutica y bioquímica.
HVO, residuos y exportaciones de biomasa
El siguiente paso propuesto para el biodiésel es la producción comercial de aceite vegetal hidrotratado, o HVO. Este combustible se describe como químicamente equivalente al diésel fósil, pero con una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de hasta un 80-90%. El objetivo inicial es alcanzar al menos 1 millón de litros diarios para el transporte pesado transfronterizo y la maquinaria agrícola de gran tamaño.
El plan también propone transformar aguas residuales de fábricas de almidón de yuca, tallos de piña y estiércol en biometano comprimido para inyectarlo en la red principal de gas. En biomasa sólida, señala más de 1.700 megavatios de generación combinada con biomasa y residuos. También plantea ampliar las exportaciones de pellets de madera a Japón y Corea del Sur, preparando a los proveedores para el Reglamento de la UE sobre productos libres de deforestación.
La aviación ofrecería una vía inmediata de demanda. Airports of Thailand avanza hacia aeropuertos con menos emisiones, y la propuesta cita una mezcla inicial de SAF del 1%, equivalente a 250.000-300.000 litros diarios. Para el comercio marítimo, identifica la tercera fase del puerto de Laem Chabang, valorada en 110.000 millones de bahts y diseñada para elevar su capacidad a 18 millones de TEU anuales.
Los puertos amplían la oportunidad comercial
La tercera fase del puerto de Map Ta Phut, presupuestada en 55.000 millones de bahts, podría facilitar la transformación de depósitos petroleros con más de 8.000 millones de litros de capacidad en infraestructura de suministro de amoníaco verde y metanol verde. Estos combustibles se destinarían a las flotas mercantes internacionales y podrían reforzar el papel de Tailandia como proveedor regional.
El marco general conecta electricidad renovable, baterías de flujo redox de vanadio, hidrógeno verde y combustibles sintéticos. Reclama contratos directos de compra de electricidad, acceso de terceros a las redes y una primera fase de financiación verde de 10.000 millones de bahts para almacenamiento con vanadio. Son recomendaciones, no compromisos de inversión confirmados.
Para los operadores de materias primas, la cuestión central es cómo la nueva demanda de combustible alterará el balance interno de yuca, melaza, aceite de palma, pellets de madera y residuos agrícolas. Una mayor capacidad de transformación podría sostener la demanda local, pero las oportunidades de exportación dependerán de la financiación, la certificación de sostenibilidad y la ejecución de la infraestructura para SAF, HVO y suministro marítimo.