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Tailandia impulsa la biomasa para reducir su dependencia del GNL costoso

El Ministerio de Energía de Tailandia estudia contratos revisados para que las plantas de biomasa existentes sustituyan parte de la generación con GNL. El plan prioriza la potencia firme y tarifas basadas en combustible, mantenimiento y modernización.

Tailandia impulsa la biomasa para reducir su dependencia del GNL costoso

El ministerio revisa las tarifas de las plantas existentes

El ministro de Energía de Tailandia, Eknat Promphan, respaldó negociaciones para incorporar más capacidad de las centrales de biomasa existentes al sistema eléctrico y reducir la exposición del país al gas natural licuado importado. Según Siam Rath, los operadores comunicaron al ministro el 23 de julio de 2026 que la actual tarifa regulada de 2,28 baht por unidad no ofrecía incentivos suficientes para operar. Los proyectos habían recibido anteriormente una prima adicional mediante el sistema Adder.

La propuesta del ministerio se centra en instalaciones ya construidas. La tarifa no volvería a incluir el coste de capital de una planta nueva, puesto que los equipos, las calderas y las conexiones a la red ya están disponibles. Las conversaciones considerarían los gastos de modernización, operación y mantenimiento, además de un precio adecuado para el combustible. El coste del combustible de biomasa varía entre 2,60 y 3 baht por unidad según la planta, mientras que el ministro también señaló una base aproximada de 2,50 baht o más.

La capacidad ociosa podría aportar generación firme

La asociación sectorial calcula que Tailandia dispone de aproximadamente 3.000-3.500 MW de capacidad de biomasa instalada, pero solo alrededor de 1.800 MW venden actualmente electricidad a la red. Parte de la capacidad dejó de operar al vencer contratos antiguos. Algunas instalaciones industriales, incluidas azucareras, optaron por consumir su propia electricidad cuando el precio de venta a la red no resultaba rentable.

El ministerio quiere determinar qué proporción de la capacidad restante puede funcionar como generación firme y asumir compromisos fiables durante todo el año. Las plantas podrían reducir la producción al 70% durante las horas de luz, cuando abunda la generación solar, y elevarla al 100% por la noche. La biomasa es menos flexible que el gas, pero puede producir electricidad durante 24 horas, frente a las cerca de 4 horas diarias mencionadas para la energía solar.

La electricidad de emergencia se compra actualmente a 2 baht por unidad, un precio que, según la asociación, no cubre el coste del combustible. Los operadores propusieron una tarifa superior a 3 baht para estimular el reinicio inmediato de las plantas y desplazar GNL. El Gobierno condicionó las compras a la eficiencia, la fiabilidad de la producción y un precio aceptable tanto para el Estado como para los consumidores.

El precio del GNL refuerza la alternativa de la biomasa

El gas natural representa hasta el 60% de la generación eléctrica de Tailandia, y el GNL importado cubre aproximadamente el 25-30% de ese gas. El plan nacional de desarrollo eléctrico asumió un precio del GNL de unos 9-10 $, pero la inestabilidad internacional lo elevó hasta 20 $, de acuerdo con Siam Rath. En esos niveles, la biomasa nacional puede resultar más barata y reducir la salida de divisas.

La Oficina de Política y Planificación Energética y el Departamento de Desarrollo de Energías Alternativas y Eficiencia aceptaron la propuesta en principio. Los organismos evaluarán la capacidad realmente disponible, los requisitos técnicos y una tarifa FiT adecuada, sin esperar exclusivamente al próximo plan de desarrollo eléctrico. Un grupo de trabajo con 1-2 representantes de la asociación recopilará información de cada planta.

Muchas instalaciones son productores eléctricos muy pequeños de alrededor de 9,9 MW y están distribuidas por todo el país. La asociación estima que más de 200.000 empleados, transportistas y agricultores están vinculados al sector. El uso de residuos agrícolas puede sostener los ingresos rurales y reducir las quemas al aire libre asociadas a la contaminación por PM2,5. El ministro advirtió, sin embargo, que solo deben renovarse los contratos de operadores eficientes y responsables con el medioambiente, y que las plantas no deben quemar residuos cuando escasee el combustible agrícola.

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