Tailandia aclara que el acuerdo de maíz forrajero de EE. UU. es una operación privada
El Gobierno tailandés afirma que la ministra de Comercio, Suphajee Suthumpun, no firmó un compromiso estatal para importar maíz forrajero estadounidense. La compra prevista de 1 millón de toneladas corresponde a empresas privadas y queda sujeta a cuotas, controles y salvaguardias para los agricultores.
El Gobierno niega un compromiso estatal de importación
El Gobierno de Tailandia aclaró que la ministra de Comercio, Suphajee Suthumpun, no firmó ningún acuerdo que obligue al Estado a importar maíz forrajero de Estados Unidos. La operación prevista es un entendimiento entre empresas privadas tailandesas y estadounidenses, y cualquier envío deberá cumplir las normas de importación y las medidas de protección para los productores locales.
La aclaración responde al temor de los agricultores tailandeses de que nuevos volúmenes extranjeros presionen los precios. Según el Ministerio de Comercio, representantes de la Cámara de Comercio de Tailandia, la Federación de Cámaras de Comercio, la embajada tailandesa en Washington y el propio ministerio asistieron como testigos a la firma celebrada a comienzos de mayo de 2026. Su presencia no convirtió el memorando privado en una orden de compra pública.
El plan de 1 millón de toneladas cubre parte del déficit
El plan empresarial comprende 1 millón de toneladas de maíz forrajero estadounidense. Thai PBS informó que Tailandia consume alrededor de 9 millones de toneladas y produce solo 5 millones de toneladas, lo que deja un déficit aproximado de 4 millones de toneladas. Las industrias ganadera y de piensos lo cubren con arroz partido, salvado de arroz, trozos de yuca e importaciones de países de la ASEAN y otros vecinos.
El Ministerio de Comercio sostiene que diversificar el abastecimiento hacia Estados Unidos reducirá el riesgo de escasez y respaldará las industrias avícola, porcina, acuícola, del huevo y de carne procesada. Estos sectores necesitan un suministro estable de alimento para atender el mercado nacional y las exportaciones. La Cámara de Comercio tailandesa también señala que el volumen previsto forma parte de las necesidades de importación existentes y no busca sustituir la cosecha local.
Siguen vigentes las cuotas, los aranceles y la trazabilidad
El acuerdo no concede acceso ilimitado al mercado. Las importaciones deben respetar los controles públicos de volumen y calendario. El Ministerio de Comercio indica que el maíz que supere la cuota de 1 millón de toneladas afrontará un arancel del 72% más una tasa de importación de 180 baht por tonelada, lo que reduce su competitividad frente a las materias primas nacionales.
También rigen condiciones ambientales. Desde el 1 de enero de 2026, el maíz forrajero importado debe contar con documentos que acrediten un cultivo sin quemas e información de origen que permita su trazabilidad. Estas reglas han limitado algunas fuentes tradicionales, mientras el encarecimiento de ingredientes alternativos, como el trigo y la harina de soja, aumenta la presión sobre los fabricantes para buscar otros proveedores.
El efecto agrícola dependerá de la ejecución
Para los productores, la cuestión decisiva no es si el memorando obliga al Gobierno a comprar, sino cómo se programarán y vigilarán los embarques. Las llegadas durante la cosecha nacional podrían reducir los precios en origen; unas importaciones controladas fuera de ese periodo permitirían cubrir el déficit sin desplazar la producción tailandesa.
El ministerio afirma que coordinará la aplicación con asociaciones agrícolas y sectores vinculados, incluida la molinería de arroz. Un maíz importado más barato también puede reducir la demanda de salvado y arroz partido. La prueba será mantener competitivos los costes de alimentación animal y, al mismo tiempo, hacer cumplir la cuota, la trazabilidad y las salvaguardias estacionales.