La sequía reduce el rendimiento del girasol en el sureste de Bulgaria
La cosecha de girasol comenzó con retraso en la región búlgara de Burgas tras una prolongada sequía estival, con rendimientos medios previstos de 200-250 kilogramos por decárea. Los productores afrontan además precios de compra de 470-480 euros por tonelada, costes que subieron un 30-40% en un año y presión importadora.
La cosecha tardía arranca con bajos rendimientos
La cosecha de girasol ha comenzado en Bulgaria, pero la campaña se inició con retraso en la región sudoriental de Burgas después de que una prolongada sequía estival limitara el desarrollo del cultivo. Algunos productores ya han terminado de recolectar sus parcelas, mientras otros todavía no han empezado, según NOVA.
El rendimiento medio regional se situaría en unos 200-250 kilogramos por decárea, muy por debajo del potencial del cultivo. Alexander Sotirov, presidente de la Unión regional de Productores de Cereales, afirmó que será difícil alcanzar 300-350 kilogramos por decárea. Un agricultor que ya terminó la cosecha obtuvo unos 200 kilogramos por decárea, en línea con la previsión más baja.
La sequía estival frustra el buen comienzo
Las lluvias hasta junio habían generado condiciones favorables y expectativas de una buena campaña. El prolongado periodo seco posterior redujo el potencial productivo de las plantas. El cultivo de girasol en Burgas se concentra principalmente en los municipios de Karnobat, Aytos, Sredets y Ruen.
Los productores esperan resultados mejores que los del año pasado, pero no prevén rendimientos elevados. Identifican la falta de sistemas de riego como el principal impedimento para aprovechar plenamente la capacidad del cultivo. La producción queda así especialmente expuesta cuando una primavera favorable va seguida de una sequía prolongada.
Precios estancados frente a costes mucho mayores
La débil cosecha coincide con precios de compra del girasol de aproximadamente 470-480 euros por tonelada. Representantes del sector indicaron a NOVA que ese nivel apenas ha cambiado durante los últimos años. Según Sotirov, los costes de producción, especialmente combustible y fertilizantes, aumentaron alrededor de un 30-40% en el último año, mientras los ingresos por ventas se mantuvieron prácticamente sin cambios.
Las importaciones de otros países añaden presión a la agricultura nacional, según los productores. NOVA también informó de que la Agencia Búlgara de Seguridad Alimentaria mantendría guardias las 24 horas durante la descarga de barcos con girasol procedente de Argentina. El material disponible no precisa los volúmenes ni compara los precios importados con los nacionales, pero los agricultores consideran la oferta exterior otra limitación para su competitividad.
Menos explotaciones y demandas legislativas
Los datos de la Dirección Regional de Agricultura de Burgas muestran que el número de explotaciones agrícolas de la zona disminuyó cerca de un 30% en los últimos 10 años. La combinación de pérdidas climáticas, insumos más caros y precios de venta estancados dificulta que los productores restantes financien otra siembra e inviertan en protección frente al clima.
Los agricultores reclaman mayor apoyo estatal y cambios legislativos, incluida la aprobación de una Ley de Organizaciones Sectoriales y una Ley de Relaciones sobre la Tierra. Sostienen que la falta de una regulación clara también frena las inversiones en infraestructura de riego. Sin un acceso más amplio al riego, los productores de girasol del sureste de Bulgaria seguirán expuestos a nuevas pérdidas de rendimiento durante cada periodo seco prolongado.