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El déficit de lluvias amenaza el suministro de sorgo en las principales zonas agrícolas de Sudán

Entre junio y mediados de agosto de 2026, las lluvias quedaron un 20 % por debajo del promedio histórico en Sennar y un 30 % en Gedaref, según la FAO. La sequía, los efectos de la guerra y el encarecimiento de los insumos amenazan el sorgo y el mijo cuando los precios de los cereales ya son elevados.

El déficit de lluvias amenaza el suministro de sorgo en las principales zonas agrícolas de Sudán

La sequía se extiende por el cinturón cerealista

La campaña agrícola 2026/2027 de Sudán comenzó bajo una presión creciente por las lluvias escasas e irregulares en varias de las principales regiones productoras de alimentos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura informó de que, entre junio y mediados de agosto de 2026, las precipitaciones estuvieron aproximadamente un 20 % por debajo del promedio histórico en Sennar y un 30 % por debajo en Gedaref.

El impacto sobre las tierras cultivadas es más grave de lo que sugieren por sí solos los registros de lluvia. Según los datos de la FAO citados por Shafaqna, la sequedad severa afectó hasta el 70 % de la superficie sembrada en Gedaref y el 40 % en Sennar. Gedaref es la mayor zona productora de sorgo de Sudán, por lo que una caída considerable de su cosecha sería un problema para el abastecimiento nacional, no solo una pérdida local.

Las pérdidas de sorgo llegarían a la alimentación y la ganadería

El sorgo es uno de los principales cultivos de Sudán por superficie sembrada y producción total. Se cultiva tanto en secano como en regadío y se utiliza para elaborar kisra y asida, alimentos básicos en las zonas rurales y en buena parte del centro, este y oeste del país. Los residuos de la cosecha sirven además como alimento para el ganado y los animales de trabajo, de modo que la producción sostiene tanto la dieta familiar como los medios de vida pastoriles.

También se ha informado de sequedad en Darfur, especialmente en el norte de la región. El experto sudanés en medioambiente y silvicultura, el profesor Talaat Dafallah Abdel Majid, declaró a Al Arabiya que la escasez de lluvias era visible y estaba documentada, y que ya comenzaban a aparecer daños en los cultivos. En el estado se observaron plantas de cacahuete marchitas. En la agricultura de secano, el momento y la distribución de las lluvias son decisivos: una interrupción durante una etapa sensible puede reducir el rendimiento aunque las precipitaciones regresen después.

La guerra y los fallos del riego agravan el impacto

La amenaza meteorológica se suma a una guerra que continúa desde abril de 2023 y que ha dañado la producción, el transporte, los mercados y las cadenas de suministro. Los agricultores afrontan precios más altos de semillas, fertilizantes, pesticidas, electricidad y combustible, además de escasez de insumos y financiación. En el proyecto irrigado de Gezira y Managil, productores dijeron a Al Arabiya.net que algunas tierras carecían de agua mientras otras se inundaban por problemas de distribución, drenaje, maquinaria y combustible.

Las condiciones para la ganadería también empeoran. La falta de agua y pastos ha llevado a algunos pastores de Darfur a abandonar sus rutas tradicionales y acercarse a zonas cultivadas. Informaciones de prensa señalaron concentraciones de rebaños en áreas centrales, meridionales y occidentales de Darfur Oriental, lo que podría aumentar la competencia y los enfrentamientos entre agricultores y pastores.

Los precios dejan poco margen ante otra mala cosecha

La FAO indicó que los precios del sorgo y el mijo en junio de 2026 superaban aproximadamente en un 66 % y un 37 %, respectivamente, sus máximos del año anterior. En el mercado de Omdurmán, el 7 de septiembre, el ardab de mijo rojo cotizaba entre 800.000 y 825.000 libras sudanesas; el sorgo, entre 510.000 y 525.000 libras; y el trigo, en torno a 570.000 libras. El dólar estadounidense superaba las 7.200 libras sudanesas en el mercado paralelo.

Estos precios no pueden atribuirse únicamente a la sequía: la guerra, la depreciación de la moneda, las interrupciones del transporte y los costes productivos ya debilitan el mercado. Sin embargo, una cosecha menor en Gedaref, Sennar o Darfur reduciría aún más la oferta de cereal local y podría elevar los precios alimentarios. El profesor Talaat advirtió de que las medidas actuales no permitirían salvar toda la cosecha si persistían las lluvias débiles. La amenaza es especialmente grave porque Sudán ya sufre inseguridad alimentaria aguda y existe un riesgo considerable de hambruna en 14 focos críticos.

Análisis completo del mercado

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