El sector español de tejas y ladrillos crece un 5% hasta 755 millones de euros
La cerámica estructural española elevó su facturación un 5% en 2025, hasta 755 millones de euros, con una producción de 5,7 millones de toneladas. Hispalyt advierte de que la capacidad eléctrica disponible es insuficiente para electrificar los procesos térmicos.
La producción y la facturación mantienen el crecimiento
La industria española de tejas y ladrillos facturó 755 millones de euros en 2025, un 5% más que el año anterior, según los datos presentados por la Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida, Hispalyt. La producción nacional de los distintos materiales aumentó un 4,6%, hasta 5,7 millones de toneladas.
Ambos indicadores quedaron por debajo de sus máximos recientes de 2021, cuando la producción alcanzó 6,3 millones de toneladas y la facturación llegó a 850 millones de euros. Hispalyt considera, no obstante, que los resultados confirman la continuidad del crecimiento, impulsado por la mayor actividad constructora y la demanda de soluciones industrializadas, sostenibles y eficientes energéticamente.
El sector empleó a la cifra récord de 4.975 personas en 2025, un 2,0% más que en 2024. El empleo femenino aumentó un 9,7%, de 620 a 680 trabajadoras, y pasó a representar aproximadamente el 13% de la plantilla. El número de empresas bajó de 130 a 125, pero la asociación sostiene que esta concentración no impidió el avance de los principales indicadores.
La concentración eleva el tamaño medio empresarial
La industria ha cambiado de forma sustancial desde 2014, cuando España contaba con unas 300 empresas en este segmento. Durante los 12 años siguientes, la producción creció un 46,2%, la facturación un 115,7% y el empleo un 38,2%. Hispalyt atribuye el aumento de la dimensión media empresarial a la modernización, la concentración corporativa y la mejora de la competitividad.
Las exportaciones alcanzaron 95,4 millones de euros en 2025, un 120% más que en 2014. La asociación considera estabilizada la actividad exterior y observa una recuperación gradual de los mercados internacionales. Castilla-La Mancha sigue siendo la principal región española de cerámica estructural, con aproximadamente el 25% de la producción nacional, por delante de Andalucía y la Comunidad Valenciana.
La construcción nacional continúa siendo el principal motor de la demanda. Las viviendas iniciadas aumentaron un 8,8%, hasta 139.016 en 2025, su nivel más alto desde la crisis financiera. Las viviendas terminadas disminuyeron un 9,8%, hasta 88.354, mientras que las iniciadas para reforma o rehabilitación crecieron un 2,9%, hasta 27.410. Las previsiones expuestas en el congreso de Hispalyt apuntan a un crecimiento del sector constructor de hasta el 4,1% en 2026 y del 4% en 2027.
Las redes eléctricas se convierten en un límite
Hispalyt defiende que el aumento de la oferta residencial debe ir acompañado de mejoras en calidad constructiva, eficiencia energética, seguridad, sostenibilidad y durabilidad. La construcción industrializada fue por ello uno de los asuntos centrales de su 46 Congreso, celebrado en Bilbao. Este sistema traslada la fabricación de elementos a entornos controlados antes de transportarlos a la obra para su montaje final.
La descarbonización plantea un reto industrial más inmediato. Un estudio de Hispalyt identifica la electrificación de los procesos térmicos de fabricación como la principal vía para reducir emisiones a corto y medio plazo. Las demás alternativas energéticas todavía afrontan limitaciones importantes de disponibilidad, madurez tecnológica o coste.
La asociación advierte de que la infraestructura eléctrica existente en España no puede cubrir la demanda que requerirá esta transformación. Ha pedido a la Administración que planifique y ejecute inversiones urgentes en redes energéticas y garantice suficiente electricidad renovable. El presidente de Hispalyt, Pedro Rognoni, señaló que la descarbonización no depende únicamente de la voluntad inversora de los fabricantes: la infraestructura energética debe avanzar al mismo ritmo que las exigencias regulatorias. El calendario y el coste de la ampliación de las redes determinarán si las plantas pueden reducir emisiones sin perder competitividad.