Se estrecha el plazo para construir siete hidroeléctricas previstas en Rusia
Rusia prevé poner en servicio siete centrales hidroeléctricas antes de 2042, pero las obras no han comenzado pese a que estos proyectos tardan 10 años en promedio. El debate sobre su financiación determinará tanto la expansión hidroeléctrica como la demanda futura de equipos.
Los siete proyectos siguen en fase de planificación
Rusia pretende incorporar siete centrales hidroeléctricas antes de 2042, pero la construcción aún no ha comenzado, según Expert. La falta de avances resulta cada vez más relevante porque el plazo medio de construcción de este tipo de instalación energética es de 10 años. Por tanto, se reduce el margen disponible para el diseño, la financiación, la compra de equipos, las obras civiles y la puesta en servicio.
Las nuevas instalaciones ampliarían un sistema hidroeléctrico consolidado, aunque formado hace décadas. Rusia cuenta con más de 100 instalaciones hidroeléctricas, incluidas 15 grandes centrales con una capacidad instalada superior a 1 GW. La capacidad hidroeléctrica total alcanza 53 GW, alrededor del 20 % de toda la potencia eléctrica instalada en el país.
La mayoría de los grandes proyectos hidroeléctricos rusos se remonta al período soviético. La construcción de casi todas las grandes centrales comenzó entonces, aunque algunas se terminaron en las décadas de 2000 y 2010. El programa actual supondría volver a construir grandes activos nuevos, en lugar de completar proyectos heredados de otro ciclo inversor.
La financiación se convierte en la cuestión central
Expert informa de que el Gobierno debate posibles mecanismos de financiación. El resultado determinará si los proyectos pueden pasar de los planes a las obras con tiempo suficiente para cumplir el objetivo de 2042. Las centrales hidroeléctricas requieren largos períodos de desarrollo y construcción, por lo que las demoras financieras son difíciles de recuperar después.
Un mecanismo relevante es el pago por capacidad en el mercado eléctrico mayorista ruso. Se trata de una remuneración por mantener una central lista para generar cuando sea necesario. Para los consumidores industriales, el coste final de cada kilovatio-hora también incluye el precio real de la electricidad, fijado diariamente en el mercado del día siguiente, y los cargos por el transporte a través de las redes.
En las dos zonas de precios de Rusia —la primera, que abarca el centro del país y los Urales, y la segunda, que incluye Siberia y el Lejano Oriente— la electricidad cuesta en promedio entre 5,5 y 9 rublos por kilovatio-hora. El modelo para financiar nuevas hidroeléctricas deberá definir cómo se recuperará la inversión mediante el mercado eléctrico y cómo afectarán los pagos adicionales a la industria.
Los retrasos van más allá del suministro eléctrico
La ausencia de obras no solo afecta a la futura capacidad de generación. Mientras no haya decisiones financieras ni calendarios firmes, los proveedores de turbinas, generadores y otros equipos eléctricos tienen poca visibilidad sobre sus futuros pedidos. Los contratistas y consumidores industriales tampoco pueden planificar basándose en fechas confirmadas de puesta en servicio.
La hidroelectricidad ya representa una parte considerable de la capacidad rusa, pero los 53 GW existentes no eliminan el riesgo de calendario de los siete nuevos proyectos. Con un ciclo de construcción habitual de 10 años, las centrales previstas para antes de 2042 tendrían que entrar en desarrollo activo mucho antes de la última década del programa.
El debate gubernamental sobre la financiación es, por tanto, la prueba inmediata para la expansión. Sin un método acordado para pagar la nueva capacidad, el plan de 2042 sigue siendo un objetivo político y no un programa de construcción. Cuanto más se retrase el inicio, menos margen tendrán los promotores para absorber cambios de diseño, demoras de suministro o períodos de obra superiores al promedio.