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Rumanía reactivará tres unidades de carbón ante la parada prevista de un reactor nuclear

Complexul Energetic Oltenia reactivará tres unidades de generación a carbón para respaldar el suministro eléctrico de Rumanía durante los periodos de alta demanda. Su capacidad conjunta es comparable a los aproximadamente 700 MW de la unidad 2 de Cernavodă, que será sometida a una modernización.

Rumanía reactivará tres unidades de carbón ante la parada prevista de un reactor nuclear

Tres unidades vuelven como capacidad de reserva

Rumanía prepara la reactivación de tres unidades eléctricas de carbón operadas por Complexul Energetic Oltenia. La creciente presión sobre el sistema eléctrico nacional ha elevado la necesidad de contar con capacidad gestionable. Se trata de las unidades 5 y 6 de la central de Rovinari y de la unidad 5 de la central de Turceni.

Según Ziuanews.ro, las plantas ayudarán a cubrir el consumo durante los periodos de alta demanda, especialmente por la noche y cuando las condiciones meteorológicas adversas reducen la generación eólica y solar. La decisión llega en un contexto de volatilidad en los mercados energéticos y precios elevados de la electricidad. La publicación no especifica el calendario de reactivación, la capacidad de cada unidad ni los volúmenes previstos de generación.

Complexul Energetic Oltenia continúa siendo uno de los principales productores eléctricos de Rumanía y desempeña una función relevante en el equilibrio del sistema cuando cae la producción renovable. El regreso de las tres unidades aportará generación controlable adicional, reduciendo la dependencia exclusiva de fuentes condicionadas por el clima o de las importaciones en momentos de estrechez.

La parada de Cernavodă abrirá una brecha de capacidad

La preocupación inmediata para el suministro es la parada programada de la unidad 2 de la central nuclear de Cernavodă para su modernización. El reactor tiene una capacidad instalada de aproximadamente 700 MW y su ausencia temporal reducirá la capacidad nacional de generación. Ziuanews.ro señala que las dos unidades de Rovinari y la unidad 5 de Turceni suman una capacidad comparable, por lo que se consideran una reserva para mantener equilibrado el sistema eléctrico nacional.

La equivalencia de capacidad no implica que el carbón vaya a sustituir a la energía nuclear con el mismo perfil operativo. Sí muestra, sin embargo, la magnitud de la potencia que las autoridades quieren mantener disponible mientras el reactor esté detenido. Para los productores y grandes consumidores, la reactivación puede reducir el riesgo de escasez durante los picos nocturnos o cuando baje la producción renovable. También podría limitar la necesidad de aumentar las importaciones si se estrecha el margen interno, aunque la fuente no ofrece previsiones sobre flujos transfronterizos o precios eléctricos.

El calendario de salida del carbón vuelve al debate

La medida coincide con el proceso de abandono gradual del carbón asumido por Rumanía en su Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia y otros compromisos europeos. Representantes políticos y empresariales piden renegociar con Bruselas algunos plazos de cierre hasta que entren en operación nuevas centrales de gas, reactores nucleares, proyectos renovables y sistemas de almacenamiento. La Comisión Europea, por su parte, insiste en el cumplimiento de los compromisos vinculados a los objetivos de reducción de carbono y al acceso a fondos europeos.

La reactivación refleja así un problema de calendario, no un abandono de la política declarada de descarbonización. Las unidades de carbón siguen disponibles porque la capacidad de sustitución y el almacenamiento aún no cubren todos los periodos de alta demanda o baja generación renovable. Por separado, el 5 de agosto se aprobó un proyecto de ley para descarbonizar la calefacción y la refrigeración. La norma contempla el uso de biomasa forestal sostenible y contadores individuales de calefacción y agua caliente en los edificios conectados a redes centralizadas antes de que termine 2030. Las medidas muestran que Rumanía avanza en la reducción de emisiones mientras conserva generación convencional como seguro frente a déficits eléctricos a corto plazo.

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