El mercado cervecero de Rumanía se dirige a un mínimo histórico de 13,1 millones de hectolitros tras subir el impuesto un 26 %
La producción de cerveza en Rumanía cayó un 9 % interanual en el primer semestre de 2026 y el mercado se encamina a cerrar el año en 13,1 millones de hectolitros, un mínimo histórico, según la asociación Berarii României. El sector calcula que la subida del impuesto especial del 26 % elevará la recaudación solo un 2,7 % mientras el mercado pierde unos 1,3 millones de hectolitros.
El mercado cervecero de Rumanía se dirige al volumen más bajo jamás registrado. La producción cayó un 9 % interanual en el primer semestre de 2026 y, si la tendencia se mantiene hasta diciembre, el mercado cerrará el año en 13,1 millones de hectolitros, según la asociación sectorial Berarii României (Cerveceros de Rumanía).
La asociación vincula la contracción directamente a la fiscalidad. El impuesto especial sobre la cerveza subió un 26 % en 2025 —dentro de un aumento acumulado del 55 % desde 2022— y los cerveceros sostienen que la medida ha recortado volúmenes sin aportar los ingresos presupuestarios que buscaba.
Un alza del 26 % en el impuesto, un 2,7 % más de recaudación
Berarii României estima que los ingresos por impuestos especiales avanzarán solo un 2,7 % frente a 2025, mientras el mercado pierde alrededor de 1,3 millones de hectolitros de volumen. Ese desequilibrio, señaló la asociación en un comunicado recogido por Libertatea, “pone de manifiesto la escasa eficiencia de la medida fiscal, que ha generado una fuerte contracción del mercado sin producir beneficios presupuestarios proporcionales”.
Constantin Bratu, director general de la asociación, expuso la aritmética en dinero a Pro TV: la recaudación por impuestos especiales subirá 15 millones, pero el presupuesto estatal perderá 70 millones de lei en total, con un mercado dos millones de hectolitros más pequeño. Comparó el volumen perdido con unos 7.500 camiones.
“No pedimos beneficios fiscales, sino previsibilidad mediante la fijación de un nivel de impuesto que permita estabilizar el mercado, desarrollar la producción local, mantener las inversiones y proteger los puestos de trabajo”, afirmó Bratu. “La historia nos ha mostrado con claridad el mismo patrón: cada vez que subió el impuesto, el mercado cervecero se contrajo. Cuando hubo estabilidad fiscal, el mercado se estabilizó o volvió a crecer”.
Si se hubiera respetado el calendario fiscal fijado en 2024, añadió Bratu, el mercado se habría estabilizado en 15 millones de hectolitros y el impuesto habría aportado sumas considerables al presupuesto, con incrementos sostenibles.
Mínimo en veinte años y capacidad ociosa
El consumo cayó a 14,4 millones de hectolitros en 2025, el nivel más bajo en 20 años, y el mercado ha perdido cerca del 15 % de su volumen respecto a hace cuatro años, según los datos de la asociación. El consumo per cápita bajará en 2026 de 75 a 68 litros al año.
Los tipos más altos no se han traducido en mayores aportaciones. Los pagos al presupuesto de los miembros de la asociación bajaron de 356 millones de euros en 2024 a 325 millones de euros en 2025. Las fábricas rumanas operan ahora con entre un 40 % y un 50 % de capacidad sin utilizar, tras haber dimensionado sus inversiones recientes para un mercado bastante mayor. Por primera vez en dos décadas, las importaciones de cerveza han crecido con fuerza —entre un 35 % y un 45 %— hasta una cuota de mercado en torno al 4,5 %.
Más del 95,5 % de la cerveza que se consume en Rumanía se produce en el país, con un 80 % de materias primas procedentes de cultivos locales. El sector aporta cada año tres mil millones de euros al PIB rumano y mil millones de euros al presupuesto estatal, según la asociación.
Precios, canales y el telón de fondo europeo
Algunas marcas tienen hoy precios en lineal que duplican los de hace dos años. Las ventas de cerveza rubia, preferida por el 92 % de los consumidores rumanos, cayeron un 10 %, mientras que las variedades sin alcohol y aromatizadas se estancaron o retrocedieron ligeramente. El consumo en restaurantes y terrazas es el más afectado y ha bajado a solo el 9 %, con los consumidores replegándose a la cerveza en casa los fines de semana, informó Pro TV. La misma cadena situó la caída de producción del primer semestre cerca del 10 %, hasta más de 8 millones de hectolitros.
El retroceso rumano se inscribe en una debilidad europea más amplia. Las ventas de cerveza en Alemania cayeron un 2 % en un año por el alza de precios, informó Pro TV: en el Oktoberfest de este año la jarra de un litro cuesta hasta 16 euros y los organizadores confían en el público mayor de 40 años. En Rumanía, Grecia, Chequia y España, el grupo de 20 a 30 años está cada vez menos representado entre los consumidores de vino y cerveza; los más jóvenes citan el riesgo de conducir tras beber y optan por bebidas sin alcohol.
Berarii României, cuyos miembros incluyen a Ursus, Bergenbier, Heineken y United Breweries, junto a las microcervecerías Scorilo, Zăganu y Berăria Artizanală Sibiu, el productor de materias primas Soufflet Malt y representantes de los cultivadores de lúpulo, reclama una rebaja del impuesto especial para estabilizar el mercado y mantener la producción en el país.