La subida del impuesto a las bebidas espirituosas reduce el mercado legal rumano
Rumanía recaudó 587 millones de leus por el impuesto especial sobre bebidas espirituosas en el primer semestre de 2026, pese a elevar un 26% la carga por litro frente a 2024. El volumen gravado cayó cerca de un 23%, el equivalente a 8,3 millones de botellas de 700 ml, mientras el mercado no fiscalizado representa entre el 30% y el 40% del consumo.
Mayor impuesto, menor recaudación
El fuerte aumento de la fiscalidad sobre las bebidas espirituosas en Rumanía no ha elevado los ingresos públicos mientras se contrae el mercado legal. Durante los primeros seis meses de 2026, el Estado recaudó 587 millones de leus, según datos presentados por Spirits România, asociación de productores y distribuidores. La cifra quedó unos 6 millones de leus por debajo de los 593 millones obtenidos en el mismo periodo de 2024.
La recaudación disminuyó pese a que el impuesto por litro era un 26% superior al de 2024, con un incremento aproximado de 4,5 leus. Los cálculos de Spirits România sitúan la caída del volumen fiscalizado en cerca del 23%. En botellas estándar de 700 ml, equivale a unos 8,3 millones de unidades que dejaron de figurar en el mercado gravado. Los datos no demuestran que toda esa demanda pasara a canales ilegales, pues los mayores precios también pudieron reducir el consumo. La industria sostiene, sin embargo, que la producción ilícita, el contrabando y las falsificaciones absorbieron parte del comercio desplazado.
La oferta no fiscalizada ya tiene una cuota elevada
Un estudio de Roland Berger publicado en octubre de 2025 estimó que las bebidas espirituosas sin fiscalizar representaban entre el 30% y el 40% del consumo rumano. La pérdida anual asociada para el presupuesto se calculó entre 45 y 65 millones de euros. Los productos vendidos fuera de cadenas reguladas también eluden los controles de calidad y trazabilidad exigidos a las bebidas legales, lo que añade un riesgo para el consumidor al coste fiscal.
Los cambios tributarios anteriores ofrecen resultados contrapuestos. Playtech informó de que, tras el aumento del 34% aplicado en 2013, el consumo gravado cayó alrededor de un 20% al año siguiente. La recaudación avanzó solo un 9%, mientras el consumo no fiscalizado creció cerca de un 10%. Después de la rebaja del 30% en 2016, los datos de la industria indican que el mercado no fiscalizado se redujo aproximadamente un 25% y los ingresos estatales se duplicaron durante los seis años posteriores.
Los productores proponen otra fórmula fiscal
Spirits România ha planteado vincular más estrechamente el impuesto al volumen de alcohol puro de cada producto, reducir las diferencias entre categorías de bebidas e introducir ajustes previsibles basados en la evolución media de los precios de consumo. La asociación calcula que la reforma podría aportar 3.600 millones de leus adicionales al presupuesto hasta 2030. Es una estimación del sector, no una previsión gubernamental.
El peso de la actividad va más allá de los impuestos. Según Roland Berger, el sector aportó casi 1.000 millones de euros al PIB de Rumanía en 2024 y sostuvo unos 23.400 empleos. Aproximadamente 520 millones de euros procedieron directamente de la producción, distribución y venta, 247 millones fueron aportación indirecta y 199 millones correspondieron a efectos inducidos. El empleo incluyó 9.200 puestos directos, casi 9.800 vinculados a agricultura, logística, marketing y construcción, y otros 4.400 en sectores relacionados. Para productores, distribuidores e importadores legales, la contracción del mercado gravado debilita su posición frente a la oferta irregular mientras aumenta la carga sobre cada litro declarado.