Rumanía importa gas húngaro durante la pausa de la ruta de suministro búlgara
Rumanía invirtió el flujo habitual con Hungría e importó 0,6 millones de metros cúbicos por Szeged/Arad tras la suspensión temporal del suministro para su mercado a través de Bulgaria. El ritmo de inyección en los almacenamientos disminuyó, aunque las instalaciones seguían al 80% cinco semanas antes del inicio oficial de la temporada fría.
El flujo se invierte en Szeged/Arad
Rumanía comenzó a importar gas natural de Hungría después de que su ruta habitual de suministro por Bulgaria quedara interrumpida temporalmente por trabajos para ampliar la capacidad de un gasoducto, informó Capital. Durante la jornada analizada entraron 0,6 millones de metros cúbicos por la interconexión Szeged/Arad. El gas se destinó tanto al consumo interno como a mantener la inyección en los almacenamientos subterráneos antes de la temporada fría.
La dirección resultaba inusual para este tramo de la red regional. Normalmente, el gas rumano circula en sentido contrario a través del sistema de Transgaz hacia Hungría. La inversión demuestra que una infraestructura interconectada puede aportar una fuente alternativa cuando el mantenimiento restringe una vía principal de entrada, aunque el volumen de sustitución sea relativamente pequeño.
Las obras búlgaras detienen la principal vía importadora
Las importaciones destinadas al mercado rumano se detuvieron porque se estaban realizando trabajos en el gasoducto situado aguas arriba en Bulgaria. Ion Sterian, citado por Capital, explicó que el operador búlgaro efectuaba conexiones como parte de un proyecto para elevar la capacidad anual de 5.000 millones a 10.000 millones de metros cúbicos. Las obras habían sido anunciadas y debían prolongarse durante toda esa semana.
Los demás movimientos transfronterizos no se paralizaron por completo. Los datos interactivos de Transgaz mostraban que Rumanía continuaba transportando en tránsito 2,4 millones de metros cúbicos para la República de Moldavia. Ese volumen entraba desde Bulgaria por Ruse/Giurgiu y salía de Rumanía por Iași/Ungheni. El país seguía funcionando como corredor de tránsito pese a la suspensión de las importaciones para su propio mercado en la ruta búlgara.
La inyección en reservas pierde ritmo antes del invierno
La interrupción redujo el gas disponible para almacenamiento. Rumanía inyectaba algo más de 5 millones de metros cúbicos diarios en sus instalaciones subterráneas, frente a los 12-13 millones de metros cúbicos al día de la semana anterior. La caída reflejó de forma inmediata el efecto de las obras búlgaras sobre la acumulación de reservas rumanas para el invierno.
Aun así, los almacenamientos estaban al 80% cinco semanas antes del inicio oficial de la temporada fría. El nivel superaba el promedio de aproximadamente el 70% de la Unión Europea. Las existencias acumuladas ofrecen un colchón frente a una interrupción breve, aunque una reducción prolongada de las entradas haría que las inyecciones dependieran más de las rutas alternativas y de la oferta nacional.
Los niveles de almacenamiento divergen en Europa
La Comisión Europea había eliminado para ese año la obligación de que los Estados miembros llenaran sus almacenamientos hasta un mínimo del 90%. Cada país fijó así su propio calendario. Según Capital, Polonia ya había alcanzado el 100%, mientras que Italia y Francia también presentaban niveles elevados.
Alemania afrontaba la situación más difícil entre los países mencionados. Sus instalaciones estaban llenas solo al 56%, pese a ser la mayor economía de la Unión Europea y el mayor consumidor de gas del continente. En ese contexto, el 80% de Rumanía reducía el riesgo inmediato de las obras búlgaras, pero la fuerte caída de la inyección diaria destacaba el valor operativo de la conexión húngara. Para productores, operadores y comerciantes, el episodio mostró que la capacidad bidireccional preserva la flexibilidad de suministro cuando un corredor importante queda temporalmente fuera de servicio.