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La refinería Vega Ploiesti produjo más de 92.000 toneladas de betún en 2025 y cubrió solo el 15% de la demanda rumana

La refinería Vega Ploiesti, operada por Rompetrol Rafinare y controlada por KMG International, produjo más de 92.000 toneladas de betún en 2025, apenas el 13-15% de la necesidad anual rumana de 600.000 a 700.000 toneladas. Los datos WITS del Banco Mundial señalan importaciones de 563.000 toneladas por 308,67 millones de dólares en 2023. Petrom y Grampet han anunciado inversiones en betún modificado con polímeros.

La refinería Vega Ploiesti produjo más de 92.000 toneladas de betún en 2025 y cubrió solo el 15% de la demanda rumana

La refinería Vega Ploiesti produjo más de 92.000 toneladas de betún en 2025, pero ese volumen cubrió apenas entre el 13% y el 15% del consumo rumano, de modo que el país sigue dependiendo de las importaciones para la mayor parte del ligante que utiliza en su programa vial, según informó cursdeguvernare.ro.

Vega es operada por Rompetrol Rafinare y está controlada por la kazaja KMG International. Durante años fue el único productor de betún de Rumanía.

La brecha entre producción y demanda coincide con una fase muy intensa de construcción de carreteras: autopistas, vías rápidas y carreteras nacionales y comarcales avanzan al mismo tiempo. El betún es el componente más importante de la mezcla asfáltica, con una participación del 4% al 6%.

Sube el procesamiento, cae el autoabastecimiento

El procesamiento total de materia prima en Vega alcanzó 395.465 toneladas en 2025, un 35% más que las 292.789 toneladas del año anterior y por encima de las 374.327 toneladas de 2023, según datos de la refinería citados por cursdeguvernare.ro. La producción de betún acompañó esa recuperación de la carga.

Las cifras sobre la variación anual son contradictorias: el mismo informe describe la producción de betún de 2025 como un 23% superior a la de 2024 y, en la misma frase, un 12,5% inferior a la de 2024. Lo que no está en discusión es el nivel —más de 92.000 toneladas— y su comparación con el historial de la planta. Vega llegó a producir 120.000 toneladas en años anteriores, cerca de su capacidad máxima de 140.000 toneladas, cuando la producción interna cubría alrededor del 20% del consumo. La cobertura del 13-15% en 2025 queda muy por debajo de esa referencia: pese al mayor procesamiento, la parte de la demanda rumana atendida desde dentro del país se ha reducido.

Un mercado de 600.000 toneladas sostenido por importaciones

La necesidad anual acumulada de betún de Rumanía se sitúa entre 600.000 y 700.000 toneladas, con la siguiente composición aproximada:

  • entre 100.000 y 150.000 toneladas al año para la construcción de autopistas;
  • las necesidades corrientes —la renovación anual de las capas asfálticas en localidades y en la red existente de carreteras nacionales—, que según los especialistas citados en el informe pueden alcanzar hasta 500.000 toneladas al año en función de qué vías entren en rehabilitación;
  • el betún representa entre el 4% y el 6% de la mezcla asfáltica, pero determina sus propiedades.

Los datos comerciales de la plataforma World Integrated Trade Solution del Banco Mundial muestran que Rumanía importó 563.000 toneladas de betún en 2023, por un valor de 308,67 millones de dólares, o 1.400 millones de leus. Alrededor del 80-85% de la necesidad anual para rehabilitaciones e inversiones nuevas se importa, y procede exclusivamente de la región por motivos de almacenamiento.

Nuevos productores apuntan a los betunes modificados

El monopolio de Vega va a ponerse a prueba. Grampet y Petrom han anunciado inversiones para empezar a producir betún modificado con polímeros destinado al mercado rumano, apoyándose en el volumen de inversión en infraestructuras de los últimos años y de los próximos. Petrom comunicó el verano pasado su regreso al negocio del betún mediante dos alianzas estratégicas con empresas rumanas, 15 años después de cerrar la producción en Arpechim.

La tonelada de betún vial cuesta actualmente entre 500 y 550 euros según el tipo, frente a 340 euros en 2007. El informe señala que el valor de las importaciones de betún es reducido en relación con los beneficios de la inversión vial, lo que puede explicar en parte el escaso interés de las refinerías locales por producir más.

Aun así, el país tiene capacidad de producción sin utilizar. La distancia entre las 92.000 toneladas de 2025 y el techo de 140.000 toneladas equivale aproximadamente a un tercio del potencial de la planta, y cerrarla dejaría todavía al mercado interno con un déficit de más de medio millón de toneladas anuales.

Análisis completo del mercado

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