Reino Unido prepara un sistema de depósito para latas y botellas de plástico
Reino Unido prepara un sistema de devolución para latas y botellas de plástico de bebidas de un solo uso en Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales. El depósito será de 20 peniques y busca elevar el reciclaje desde cerca del 50% hasta el 80–90%.
Un sistema nacional para 31.000 millones de envases
Reino Unido avanza hacia un sistema de depósito y devolución para latas y botellas de plástico de bebidas de un solo uso. El cambio afectará a productores, proveedores de envases, minoristas, consumidores y empresas de reciclaje. Según TV4, el sistema comenzará en octubre del próximo año en Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales, después de que la decisión se adoptara en 2023.
La escala del proyecto es considerable. De acuerdo con datos del Gobierno británico citados por TV4, en Reino Unido se venden alrededor de 31.000 millones de envases de bebidas de un solo uso al año. El país lleva mucho tiempo sin un sistema específico de devolución. Actualmente, las botellas de plástico y las latas se clasifican junto con otros residuos domésticos.
Un depósito de 20 peniques para elevar la recogida
Los consumidores pagarán un depósito de 20 peniques al comprar una bebida en un envase de un solo uso incluido en el sistema. El importe se devolverá cuando entreguen la botella o la lata. Henrik Malmquist, miembro de la dirección de la organización británica Exchange for Change, indicó a TV4 que actualmente se recicla cerca del 50% de estos envases. El objetivo es elevar esa proporción al 80–90%, en línea con países comparables.
Suecia figura entre los mercados estudiados por los responsables británicos. Exchange for Change ha analizado sistemas internacionales para identificar prácticas eficaces, dificultades operativas y posibles soluciones. Sin embargo, Malmquist advirtió que Reino Unido no puede compararse directamente con países más pequeños debido a su población mucho mayor. El volumen exige que la red de recogida, el transporte, los sistemas de recuento y las plantas de tratamiento funcionen a escala nacional.
La proximidad de los puntos determinará las devoluciones
El sistema exigirá cambios en toda la cadena de bebidas y envases. Los productores e importadores tendrán que contabilizar el depósito en sus flujos de productos, mientras que los comercios se convertirán en puntos centrales de recogida. Las empresas de reciclaje deberían recibir mayores volúmenes de material separado, lo que puede mejorar la disponibilidad y calidad de la materia prima reciclada para nuevos envases. Malmquist señaló que esta será una ventaja para la industria, además de contribuir al objetivo público de reducir los residuos en calles y espacios naturales.
La participación de los consumidores sigue siendo la principal incertidumbre operativa. Los residentes de Londres entrevistados por TV4 expresaron opiniones distintas. Erika Price destacó que el dinero se recupera al devolver el envase, mientras que Robert John afirmó que la distancia hasta el punto de entrega influiría en si 20 peniques constituyen un incentivo suficiente. Por ello, la densidad y comodidad de la red tendrán importancia comercial. Alcanzar una tasa de reciclaje del 80–90% dependerá tanto del incentivo económico como de la posibilidad de devolver los envases durante las compras habituales.
Una adaptación gradual para la cadena de suministro
Malmquist afirmó que la transición llevará tiempo y no se producirá de la noche a la mañana. Las compañías de bebidas, los proveedores de envases y los minoristas deben prepararse para nuevas exigencias de manipulación, contabilidad y logística inversa. Los recicladores tendrán que procesar un flujo mayor y más limpio de latas y botellas de plástico. Para los participantes del mercado, el cambio central será pasar de la recogida mezclada de residuos domésticos a un sistema donde los envases tengan un valor definido y regresen mediante una cadena de recuperación específica.
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