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La reforma fiscal y los altos tipos ponen a prueba la competitividad del algodón brasileño

Los exportadores brasileños de algodón advierten de que los costes fiscales residuales y el crédito caro pueden restar competitividad en el mercado mundial. El presidente de ANEA, Dawid Wajs, reclama neutralidad fiscal, una política comercial previsible e inversiones en logística y gestión de riesgos.

La reforma fiscal y los altos tipos ponen a prueba la competitividad del algodón brasileño

Los exportadores reclaman neutralidad fiscal

La industria algodonera de Brasil analiza si la transición al nuevo sistema tributario interno elevará los costes de un sector que se ha consolidado como líder mundial en la exportación de la fibra. Dawid Wajs, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Algodón, ANEA, declaró a Notícias Agrícolas que la prioridad es preservar la neutralidad fiscal de las exportaciones y evitar la acumulación de créditos tributarios o costes residuales a lo largo de la cadena.

La preocupación va más allá de los impuestos aplicados en el momento de exportar. Wajs señaló que las autoridades deben evaluar todo el recorrido desde la explotación agrícola hasta el puerto, incluido el funcionamiento de los créditos fiscales durante la transición. Cualquier gasto adicional de producción, logística o comercialización reduce el margen porque el algodón brasileño se vende en un mercado global denominado en dólares. Los productores no pueden trasladar sin más un aumento de costes internos al comprador extranjero, por lo que ese encarecimiento también puede condicionar la superficie que decidan sembrar en la campaña siguiente.

Los altos tipos limitan una cadena intensiva en capital

Según Wajs, los precios internacionales del algodón ofrecen una señal algo más favorable para la próxima cosecha y podrían estimular una ampliación del área sembrada. Sin embargo, los márgenes todavía no son holgados. El algodón exige inversiones elevadas durante todo el ciclo productivo, de modo que el coste de financiación es un componente importante de la competitividad tanto para los agricultores como para las empresas comercializadoras.

Los altos tipos de interés aumentan la presión después de varias campañas de márgenes ajustados que dejaron a algunos productores con mayores niveles de deuda. Wajs advirtió que la recuperación del precio no basta por sí sola para sostener una expansión constante. El sector también necesita mayor previsibilidad macroeconómica, crédito adaptado al ciclo agrícola y un menor coste del capital. Sin esas condiciones, la financiación podría limitar la capacidad de Brasil para ganar cuota mundial incluso cuando el precio ofrezca un incentivo más claro para sembrar.

Política comercial y fiabilidad de las entregas

ANEA también vigila los cambios geopolíticos, los aranceles y las barreras comerciales a medida que el algodón brasileño llega a mercados más diversos. Wajs sostiene que una política comercial abierta y previsible resulta necesaria para mantener los flujos de ventas y ampliar el acceso a nuevos destinos. Brasil construyó su posición internacional mediante productividad, escala y profesionalización, y la regulación interna debe evitar que esas ventajas se erosionen frente a otros grandes orígenes.

El riesgo climático añade otra dificultad a los compromisos exportadores. Aunque las organizaciones de productores encabezan las políticas relativas al cultivo y a la adaptación climática, los fenómenos meteorológicos afectan al volumen de la cosecha, la calidad de la fibra y la previsibilidad de las entregas. Sus efectos llegan directamente a los comerciantes y clientes extranjeros. ANEA apoya por ello condiciones que permitan seguir invirtiendo en tecnología, infraestructuras, gestión de riesgos e instrumentos de protección para la producción y la comercialización.

La competitividad depende de todo el trayecto al puerto

Para los exportadores, los impuestos, la financiación y la ejecución física están conectados. Una exención nominal en la frontera no garantiza neutralidad fiscal si las empresas sufren retrasos en los créditos o gastos no recuperables en fases anteriores. Del mismo modo, unos precios atractivos en dólares no se convierten necesariamente en una rentabilidad saludable cuando los intereses y la logística absorben la mejora.

El reto inmediato es proteger los márgenes sin perjudicar el cumplimiento de las entregas. Los volúmenes y la calidad fiables cobran especial importancia porque Brasil ha asumido compromisos crecientes de suministro con los principales mercados consumidores. El próximo mandato presidencial se extenderá hasta 2030, lo que otorga relevancia a largo plazo a la aplicación de la reforma fiscal, el crédito, las infraestructuras y la resiliencia climática para la posición del país como proveedor mundial de algodón.

Análisis completo del mercado

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