La red de GNC infrautilizada de Irán podría aliviar el déficit de gasolina
Irán consume unos 16 millones de metros cúbicos diarios de GNC pese a disponer de una capacidad de 35–40 millones. El envejecimiento del parque, la escasa fabricación de vehículos bicombustible y la economía de las estaciones frenan su recuperación.
La presión sobre la gasolina devuelve el foco al GNC
Irán vuelve a considerar el gas natural comprimido ante el crecimiento del consumo de gasolina y la infrautilización de buena parte de su infraestructura de GNC. Pedal informa que la demanda de gasolina aumenta entre un 6% y un 8% anual, mientras algunos expertos estiman un desequilibrio diario de unos 15–20 millones de litros.
Las estaciones iraníes pueden suministrar entre 35 y 40 millones de metros cúbicos de GNC al día, pero el consumo actual ronda los 16 millones. Una gran parte de la capacidad instalada permanece ociosa, lo que ofrece al Gobierno una herramienta relativamente rápida para reducir la demanda de gasolina sin construir desde cero otra red de combustible.
El país ya ha invertido sumas considerables en el sector. Según el presidente de la asociación de GNC, unos 4.000 millones de dólares se destinaron a infraestructura y otros 5.000 millones de dólares a capacidad vinculada a la industria automotriz. La inversión incluye estaciones, equipos, líneas de producción y vehículos bicombustible que no operan a los niveles previstos.
La oferta de vehículos y los depósitos antiguos limitan la demanda
La infraestructura por sí sola no ha generado un mercado sostenible. Los conductores también necesitan vehículos adecuados, estaciones accesibles y operativas, depósitos seguros y un ahorro claro frente a la gasolina. Las colas en algunos puntos, las averías, la menor autonomía y la pérdida de espacio de maletero en ciertos modelos han reducido el atractivo del GNC.
Los documentos de política sectorial obligaban a los fabricantes a producir al menos un 30% de sus vehículos como modelos bicombustible, según el presidente de la asociación. Sin embargo, su participación real en la producción de los últimos años ha sido de alrededor del 0–4%. El desajuste ha dejado una amplia red de repostaje con una demanda limitada procedente de vehículos nuevos.
El parque existente plantea otro problema. Irán cuenta con unos 4,5 millones de vehículos bicombustible y los depósitos de aproximadamente 1,2 millones llegarán al final de su vida útil durante los próximos años. Serán necesarias pruebas, sustituciones o renovaciones para evitar que el parque activo de GNC disminuya.
Una medida reciente ofrece GNC gratuito en más de 1.000 estaciones. El incentivo puede elevar la demanda a corto plazo, pero Pedal advierte que la gratuidad no basta para construir un mercado sostenible. La calidad del servicio, los costes de mantenimiento, la disponibilidad y la relación de precios entre gasolina y GNC determinarán si los conductores siguen utilizándolo después.
Una opción de transición, no una solución completa
Informes recientes han planteado que un metro cúbico de GNC sustituye un litro de gasolina, aunque la relación no es exacta ni constante. Las características del vehículo, la eficiencia del motor, las condiciones de conducción y la composición del combustible afectan al resultado. Elevar el consumo de GNC de 16 millones a 35 millones de metros cúbicos diarios no eliminaría necesariamente 19 millones de litros de demanda de gasolina.
Aun así, un mayor uso de la red existente puede liberar volúmenes importantes de gasolina y aliviar la presión sobre la producción nacional o las importaciones. El GNC se adapta especialmente a flotas de mucho kilometraje, como taxis, camionetas y vehículos comerciales ligeros. Irán ya dispone de miles de estaciones, una extensa red gasista, millones de vehículos bicombustible y una industria de equipos consolidada.
La política tiene límites. Un automóvil que consume entre 12 y 15 litros de gasolina por 100 kilómetros sigue siendo ineficiente tras su conversión, por lo que el GNC no sustituye las mejoras de eficiencia. Los híbridos pueden reducir el consumo urbano sin una extensa red de recarga, mientras los eléctricos requieren fuertes inversiones en generación, distribución y puntos de carga.
También debe considerarse la disponibilidad de gas natural. Irán posee grandes reservas, pero la demanda residencial y de las centrales eléctricas aumenta en invierno y la red afronta restricciones. Un programa plurianual de GNC debe coordinar la producción de vehículos, la renovación de depósitos, la economía de las estaciones y el suministro estacional. Así, la capacidad existente podría aportar alivio mientras el país desarrolla vehículos más eficientes y otras alternativas energéticas.