Los precios de la celulosa de fibra larga apuntan a una recuperación
Los precios de la celulosa kraft blanqueada de coníferas podrían recuperarse durante los próximos dos o tres años por los recortes de producción y la normalización de inventarios. China seguirá siendo el principal factor externo, mientras la escasa capacidad nueva y las restricciones de fibra sostienen el mercado.
La NBSK sale de un ciclo adverso
La celulosa kraft blanqueada de coníferas del norte de Canadá atravesó un difícil ciclo de tres años tras los precios excepcionalmente elevados del periodo posterior a la pandemia. The Globe and Mail atribuye la debilidad a la desaceleración de la demanda china, el aumento de los inventarios de los productores y la entrada de nueva capacidad de celulosa de fibra corta en Sudamérica. Las perspectivas para los próximos dos o tres años son ahora moderadamente positivas, aunque los precios seguirán siendo volátiles.
La NBSK no cotiza en un mercado de futuros como la madera, por lo que existen dos referencias de precio muy diferentes. El precio público de lista ronda actualmente los 1.550 dólares por tonelada, mientras que el precio al contado se acerca a 700 dólares por tonelada. Los contratos a largo plazo suelen aplicar un descuento negociado sobre la lista, mientras los acuerdos de corto plazo parten de niveles próximos al contado. Esta brecha inusualmente amplia dificulta la formación de precios para productores, compradores y operadores.
Los inventarios influyen directamente en las cotizaciones. Durante la última década, las existencias mundiales han oscilado entre 30 y 48 días y actualmente se sitúan en 42 días. La recuperación dependerá en parte de que vuelvan a niveles más normales.
China y la limitada expansión condicionan las perspectivas
China continúa siendo la principal influencia externa sobre los precios canadienses porque es el mayor importador mundial de celulosa de mercado. Los cambios en sus inventarios, producción de papel y crecimiento económico se trasladan rápidamente a los precios internacionales. Las compras fuertes respaldan a los proveedores canadienses, mientras la reducción de existencias y una industria débil presionan de inmediato al mercado.
La oferta diferencia a la celulosa de fibra larga de las variedades de fibra corta. Se está construyendo muy poca capacidad nueva de coníferas en el mundo, al tiempo que varias plantas de costes elevados en Canadá y Europa han recortado su producción. La oferta se está estrechando gradualmente. Si la demanda china mejora a medida que se normalizan los inventarios, los precios de la NBSK deberían recuperarse, según el análisis publicado por The Globe and Mail.
La base industrial canadiense ya se ha contraído con fuerza. El país tenía entre 75 y 85 fábricas de celulosa a mediados de la década de 1990, frente a unas 38 en la actualidad. El desplome de la demanda de periódicos, revistas, catálogos y papel de oficina eliminó muchas plantas pequeñas y de costes elevados. Las instalaciones supervivientes son más eficientes y se concentran en celulosa de mercado, embalajes, productos tisú y especialidades.
La demanda de embalajes se enfrenta a una fibra más escasa
Las pastas mecánicas también se han adaptado al cambio de los mercados finales. La pasta mecánica tradicional y las variedades termomecánicas retrocedieron junto con el papel prensa y de revistas, pero la CTMP y la BCTMP ganaron peso en cartón para embalaje, tisú y productos especiales. Aportan volumen y rigidez a menor coste que la celulosa kraft, por lo que resultan útiles para embalajes de comercio electrónico y otras aplicaciones con una demanda potencialmente estable a largo plazo.
La fibra recuperada representa ahora más del 40 % del suministro total de fibra, frente a aproximadamente una cuarta parte a mediados de la década de 1990. Su expansión redujo la demanda de celulosa virgen, pero las fibras recicladas pierden resistencia con los usos sucesivos, lo que mantiene la necesidad de incorporar fibra virgen. A la vez, la menor tala y los cierres de aserraderos en Columbia Británica redujeron la oferta de astillas residuales y elevaron los costes de las fábricas. El acceso a la fibra y la competitividad determinarán así los próximos cierres. El análisis de The Globe and Mail considera más realista que Canadá tenga unas 30 fábricas a mediados de la década de 2050 que otra reducción de capacidad del 50 %, lo que implicaría ocho cierres adicionales durante los próximos tres decenios.