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El precio del pellet sube en Polonia por la escasez de materia prima

La autoridad polaca de competencia atribuye el encarecimiento del pellet a la escasez de materia prima nacional, no a conductas anticompetitivas. La demanda crece con la instalación de calderas de pellet y leña, mientras el pellet de paja gana interés como alternativa más barata.

El precio del pellet sube en Polonia por la escasez de materia prima

Las calderas aumentan más rápido que la oferta

El encarecimiento del pellet de madera en Polonia responde al crecimiento de la demanda de calefacción y al acceso limitado a materia prima forestal, no a una concertación entre productores o vendedores. Esa es la conclusión del análisis realizado por la Oficina de Competencia y Protección del Consumidor de Polonia, UOKiK.

Según Top Agrar Polska y DlaHandlu, unos 450.000 hogares polacos utilizan actualmente calderas de pellet o leña, más de 90.000 por encima de 2023. En 2025, alrededor del 77 % de las solicitudes de ayuda para sustituir sistemas de calefacción dentro del programa «Aire Limpio» correspondió a calderas de pellet y leña. UOKiK prevé que la demanda de combustible siga aumentando a medida que entren en funcionamiento más equipos subvencionados.

La producción nacional no ha crecido al mismo ritmo. El pellet A1 de alta calidad se fabrica principalmente con serrín y otros residuos generados por los aserraderos, de modo que su volumen depende de la actividad y la disponibilidad de material en el resto de la cadena maderera. UOKiK señaló la reducción de las ventas de madera de los Bosques Estatales como uno de los factores que limitan la oferta, aunque subrayó que el problema general es el desajuste entre el volumen nacional disponible y el consumo real.

Sin indicios de restricciones a la competencia

La rápida subida de precios llevó a UOKiK a investigar si las empresas coordinaban tarifas, abusaban de una posición dominante o incurrían en otras prácticas prohibidas. El análisis no detectó conductas restrictivas de la competencia en la venta de pellet. La autoridad considera por tanto que existe un problema sistémico de oferta y demanda, no motivos para una intervención antimonopolio.

El presidente de UOKiK, Tomasz Chróstny, afirmó que existe una alta probabilidad de que las mismas dificultades reaparezcan durante la próxima temporada de calefacción. Para los hogares y explotaciones agrícolas que consumen pellet, el riesgo incluye tanto costes elevados como una posible falta de combustible en el periodo de máxima demanda.

La autoridad informó al ministro de Energía sobre las causas y las posibles respuestas en tres ocasiones durante 2026: febrero, abril y julio. UOKiK considera que el Gobierno aún está a tiempo de actuar. El Ministerio de Energía podría limitar el consumo de pellet de las empresas energéticas y de calefacción urbana para proteger a los clientes particulares frente a nuevas subidas. El Ministerio de Clima y Medio Ambiente, responsable de supervisar los Bosques Estatales, puede influir en la oferta nacional de madera destinada a los fabricantes.

La regulación puede restringir más la materia prima

El Reglamento de la UE sobre deforestación, EUDR, podría añadir presión posteriormente. Según Top Agrar Polska y DlaHandlu, UOKiK espera que su aplicación a finales de 2026 y a mediados de 2027 pueda reducir la oferta de serrín. La autoridad no considera que el EUDR sea la causa principal del encarecimiento actual, pero sí una posible restricción durante los próximos años.

El análisis muestra que una intervención limitada al comercio minorista no solucionaría la escasez. La disponibilidad depende de las ventas de madera, la actividad de los aserraderos y el reparto de sus residuos, además de la demanda de hogares, empresas energéticas y operadores de calefacción. Si la oferta de combustible y materia prima no crece al ritmo del parque de calderas, los compradores pueden afrontar nuevas tensiones la próxima temporada.

La diferencia de precios impulsa el pellet de paja

WNP informa de que el pellet de madera puede alcanzar los 2.600 eslotis por tonelada, mientras el de paja cuesta alrededor de 600–900 eslotis por tonelada. La diferencia está aumentando el interés por los residuos agrícolas como combustible alternativo. Sin embargo, el cambio exige que la caldera sea técnicamente compatible con el pellet de paja, por lo que su menor precio no lo convierte en un sustituto directo para todos los hogares.

Para los productores de pellet de madera, la prioridad sigue siendo asegurar el acceso a serrín y residuos del procesamiento. Para consumidores y distribuidores, el momento de compra y la disponibilidad en invierno cobran tanta importancia como el precio anunciado. El mercado vigilará por ello las decisiones públicas sobre el consumo industrial de pellet y la oferta de madera de los Bosques Estatales antes del regreso de la demanda máxima.

Análisis completo del mercado

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