Investigación federal a plantas de fertilizantes de Texas por presunta manipulación del mercado
El Departamento de Justicia de EE. UU. investiga si décadas de fusiones convirtieron a la industria de fertilizantes en un monopolio ilegal, con las plantas de la costa del Golfo de Texas en el centro. Los precios superaron los 1.600 dólares por tonelada tras 2021 y subieron más de 25 % de nuevo tras el ataque de EE. UU. a Irán.
Investigación federal sobre los precios de los fertilizantes en la costa del Golfo de Texas
Las plantas de fertilizantes de la costa del Golfo de Texas se han convertido en el foco de una investigación federal por presunta manipulación del mercado, según informó el Houston Chronicle, mientras las recientes subidas de precios dejan a los agricultores sin capacidad para pagar los productos químicos que necesitan para sus cultivos. El Departamento de Justicia de EE. UU. ha solicitado información a las empresas del sector; los fiscales investigan si una serie de fusiones corporativas de las últimas décadas convirtió a la industria en un monopolio ilegal que abusa de los agricultores.
El escrutinio se extiende al Congreso. El Senado de EE. UU. estudia proyectos de ley que obligarían a las empresas de toda la cadena de suministro a entregar sus datos de ventas a los reguladores, y en la Cámara de Representantes se examina legislación similar. El presidente Donald Trump abordó el tema en redes sociales el mes pasado, al escribir que «Estados Unidos no aceptará el ABUSO DE PRECIOS del monopolio de los fertilizantes». El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, señaló que un pequeño número de fabricantes concentra la mayor parte de la producción y que «hay cuestiones estructurales que deben abordarse». La industria rechaza las acusaciones y lo atribuye a las fuerzas del mercado.
Alzas de precios y choques de suministro
Según el Houston Chronicle, los precios de los fertilizantes no han vuelto a los niveles previos desde que se interrumpieron las cadenas de suministro globales. El informe vinculó la presión actual sobre los agricultores con dos choques en particular:
- Tras la invasión rusa de Ucrania en 2021, los precios se dispararon por encima de los 1.600 dólares por tonelada y nunca regresaron al nivel anterior al conflicto.
- Tras el ataque de EE. UU. a Irán a finales de febrero, que obstruyó las líneas de suministro por el estrecho de Ormuz, los precios volvieron a subir, más de 25 % en algunos casos.
El fertilizante suele representar cerca de un tercio de los gastos de una explotación agrícola, dijo Russell Boening, presidente de la Texas Farm Bureau, que tiene una granja en las afueras de San Antonio. Afirmó que las subidas de los últimos dos o tres meses habían «echado leña al fuego» y advirtió que reducir el uso de fertilizante para ahorrar entraña riesgos para la producción.
Una demanda alega «escasez gestionada»
En marzo, la empresa Union Line Farms, con sede en Iowa, presentó una demanda federal en Colorado acusando a las mayores compañías de fertilizantes del país —entre ellas CF Industries, Koch Agronomic Services, Mosaic y Nutrien— de una «conspiración» para recortar la producción y mantener los precios altos. «En un mercado competitivo, unos precios récord habrían provocado una respuesta de oferta rápida y sostenida. Eso no ocurrió aquí», señala la demanda, que describe la situación como «escasez gestionada». La consolidación del sector de fertilizantes en EE. UU. se remonta a décadas, impulsada en parte por la competencia de proveedores extranjeros que empujó a las empresas nacionales a fusionarse.
La industria apunta a factores globales
Veronica Nigh, economista del The Fertilizer Institute, grupo sectorial con sede en Washington, rechazó las afirmaciones sobre falta de competencia y atribuyó el alza de precios a largo plazo a factores externos: conflictos en Europa del Este y Oriente Medio, la decisión de China de recortar sus exportaciones de fertilizantes y el régimen arancelario de Trump. «Los mercados de fertilizantes son como los del petróleo; son materias primas globales», dijo. Mark Welch, economista agrícola de la Universidad Texas A&M, señaló que las subidas de precios desde 2020 coincidieron con la consolidación del sector, pero que la causalidad no está clara.
Las empresas que operan en Texas aprovechan el gas natural barato del estado para producir amoníaco rico en nitrógeno; la planta de BASF en Freeport comenzó a producir amoníaco en 2018 mediante un acuerdo de operación conjunta con la noruega Yara. Las acciones de Nutrien y Yara han subido con fuerza. Los productores se oponen a los proyectos de divulgación del Senado, con el argumento de que se centran demasiado en la producción nacional y poco en las importaciones, que abastecen una gran parte del consumo de EE. UU.