Las 10 plantas argentinas de pellets buscan crecer en la agroindustria
Los productores argentinos de pellets de madera buscan demanda en la industria láctea, avícola y otros sectores agroindustriales que requieren calor. El país tenía unas 10 plantas identificadas hasta 2025 y 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales.
Los residuos de aserradero se convierten en combustible
La incipiente industria argentina de pellets de madera busca clientes en el procesamiento agroindustrial. El aserrín, las virutas y los recortes de los aserraderos se compactan para producir un combustible estandarizado destinado a calderas y quemadores. Según BioEconomia.info, los pellets pueden generar vapor, agua caliente y aire caliente para procesos que van desde el secado de granos hasta la industria cárnica.
El Consejo Foresto Industrial Argentino, CONFIAR, calcula que 1 kilogramo de pellets de madera aporta la misma energía que 0,81 litros de gas licuado de petróleo. La comparación sostiene la propuesta comercial del sector: las empresas con una demanda continua de energía térmica podrían reducir su exposición al costo o a los problemas de suministro de los combustibles convencionales.
CONFIAR identifica como usuarios potenciales a las industrias láctea, avícola, porcina y cárnica. También contempla el secado de granos, té y yerba mate, la calefacción de instalaciones productivas y el control de temperatura en galpones avícolas e invernaderos. La oportunidad depende así menos de la calefacción residencial que de plantas industriales con una demanda térmica estable y medible.
Diez plantas respaldadas por la base forestal
Argentina tenía unas 10 plantas de pellets identificadas hasta 2025, de acuerdo con BioEconomia.info. Entre los productores integrados figuran Lipsia, Victoria Maderas/Laharrague Chodorge, Enrique R. Zeni, EUCA-O y Acon Timber, empresa que la publicación describe como la mayor productora del país. Varias compañías poseen certificaciones de gestión forestal sostenible y estándares específicos para pellets.
La disponibilidad de materia prima se apoya en aproximadamente 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, cerca del 75 % de ellas concentradas en la Mesopotamia. La transformación de esa madera genera biomasa residual que puede compactarse, dando a los aserraderos una salida adicional para materiales que históricamente causaban dificultades de almacenamiento y manejo.
Los sistemas modernos incorporan alimentación automática, monitoreo remoto y control preciso de la operación. El formato uniforme, la baja humedad y la densidad energética estable facilitan el almacenamiento prolongado, el transporte eficiente y el uso en equipos técnicamente más exigentes. Los compradores industriales, sin embargo, deben comparar esas ventajas con el costo de conversión, los precios locales de los combustibles y la fiabilidad del suministro.
Escala interna y estándares de exportación
El impulso argentino coincide con volúmenes récord en el mercado internacional. La producción mundial de pellets de madera aumentó un 10 % en 2025, hasta 53,5 millones de toneladas, mientras el consumo alcanzó 51,5 millones, según BioEconomia.info. La Unión Europea produjo alrededor de 19,5 millones de toneladas y consumió cerca de 22 millones en 2024.
Suecia, Alemania y Austria desarrollaron cadenas maduras donde los pellets compiten con el gas natural y el GLP en algunos segmentos industriales. Su experiencia muestra dos rutas para Argentina: crear demanda entre los procesadores locales o cumplir los requisitos de calidad y certificación necesarios para entrar en mercados internacionales.
Ninguna vía garantiza el crecimiento por sí sola. Antes de cambiar de sistema energético, las empresas evalúan el costo del combustible, la logística, la seguridad de suministro, los requisitos ambientales y la compatibilidad técnica. La prioridad inmediata de CONFIAR es conectar a los productores con usuarios de calor industrial. El resultado podría crear un mercado para los residuos forestales, ampliar las opciones energéticas de la agroindustria y elevar la utilización de las plantas existentes.