Las patentes que vencerán hasta 2035 abren mercado a genéricos y biosimilares
La industria farmacéutica afronta hasta 2035 una oleada sin precedentes de vencimientos de patentes. Los fabricantes de genéricos y biosimilares ganarán oportunidades, mientras los ingresos de los medicamentos de marca quedarán bajo presión.
Se acerca una oleada de vencimientos
La industria farmacéutica mundial se encamina hacia una oleada excepcionalmente grande de vencimientos de patentes de medicamentos hasta 2035. Le Monde describe este periodo como un abismo de patentes: una pérdida concentrada de protección intelectual que podría modificar de forma sustancial la competencia entre fármacos originales, genéricos y biosimilares.
Las patentes protegen durante un periodo determinado a sus titulares frente a copias directas. Cuando esa protección termina, otros fabricantes pueden solicitar la comercialización de versiones competidoras, siempre que cumplan los requisitos regulatorios correspondientes. El efecto comercial puede ser considerable, ya que productos antes expuestos a poca competencia directa deberán enfrentarse a alternativas de menor precio.
La magnitud y el calendario de los próximos vencimientos convierten el fenómeno en algo más que una sucesión de casos aislados. Hasta 2035 habrá una larga cartera de posibles entradas al mercado. Para los fabricantes de medicamentos originales, supone presión sobre los ingresos de varias líneas de producto. Para los especialistas en genéricos y biosimilares, amplía el conjunto de productos comercialmente accesibles.
Oportunidades distintas para genéricos y biosimilares
Los genéricos y los biosimilares corresponden a productos diferentes. Un genérico compite con un medicamento convencional cuando concluye la protección pertinente. Un biosimilar se desarrolla como alternativa altamente similar a un medicamento biológico existente. Estos últimos son productos más complejos y plantean exigencias diferentes de desarrollo, fabricación y regulación.
El abismo de patentes ofrece, aun así, oportunidades para ambos grupos. Las empresas capaces de seleccionar productos viables, terminar su desarrollo y obtener autorización podrán entrar en mercados antes controlados por los laboratorios originadores. La oportunidad no es automática: tendrán que demostrar el cumplimiento de los estándares y disponer de capacidad suficiente para abastecer a los clientes con fiabilidad.
La competencia también variará según el producto. Algunas patentes vencidas podrían atraer a varios participantes y aumentar la presión sobre los precios. Otras podrían generar menos competencia debido a la dificultad de desarrollo o producción. Inversores, fabricantes y compradores tendrán que estudiar cada medicamento por separado.
Presión sobre las estrategias de marca
Para los laboratorios originadores, el principal reto consiste en reemplazar los ingresos de los medicamentos que pierden protección. Los vencimientos pueden influir en las prioridades de investigación, las decisiones de desarrollo y las operaciones corporativas. Las empresas podrían buscar nuevos medicamentos, usos adicionales protegidos u otros activos que sostengan las ventas futuras, aunque el material disponible no identifica productos ni operaciones concretas.
La entrada de genéricos y biosimilares también puede generar ahorros para los sistemas sanitarios y los compradores, según Le Monde. La competencia ofrece a hospitales, farmacias y otros clientes alternativas al medicamento original. El ahorro dependerá del número de participantes, los costes de producción, la regulación y los sistemas de compra de cada mercado.
Una transformación de varios años
Los efectos aparecerán de forma gradual, no en una sola fecha. Cada medicamento tiene su propia situación de patentes, ruta regulatoria y requisitos de fabricación. Los litigios o las protecciones adicionales también pueden afectar al momento de entrada real de un competidor, incluso después del vencimiento de una patente principal.
Hasta 2035, convivirán empresas que defienden marcas consolidadas, fabricantes que preparan versiones competidoras y compradores que evalúan nuevas fuentes de suministro. El abismo de patentes favorecerá a quienes combinen una selección oportuna de productos con ejecución regulatoria y capacidad fiable. La mayor presión recaerá sobre los laboratorios de marca que no logren reemplazar las ventas expuestas a la nueva competencia.