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El precio de la pasta norteamericana para Japón se mantiene en 820 dólares por tonelada

La pasta kraft blanqueada de conífera de América del Norte (N-BKP) con embarque en agosto se fijó en 820 dólares por tonelada para los compradores japoneses, sin cambios frente al mes anterior, según Nikkei. La debilidad de la demanda se compensó con una oferta recortada. El consumo flojo en China y el giro de las papeleras chinas hacia la astilla importada limitan la demanda.

El precio de la pasta norteamericana para Japón se mantiene en 820 dólares por tonelada

La pasta kraft blanqueada de conífera de América del Norte (N-BKP) con embarque en agosto se ofreció a los compradores japoneses a 820 dólares por tonelada, sin cambios respecto al mes anterior, según Nikkei. La N-BKP es una de las principales materias primas de la industria papelera y se emplea, entre otros usos, en papeles para embalaje.

El precio se mantuvo por la acción de dos fuerzas opuestas. Nikkei informó de que la demanda fue floja, pero la oferta también se recortó, de modo que el mercado quedó equilibrado. Un precio que aguanta después de que ambos lados del mercado se contraigan no indica tensión, sino ausencia de impulso en cualquier dirección.

El recorte de oferta compensa la débil demanda

Los precios de la pasta norteamericana con entrega en Japón se pactan en dólares y se renegocian para cada embarque mensual, lo que los convierte en una lectura rápida de cómo ven productores y papeleras las próximas semanas. En el embarque de agosto ninguna de las partes tuvo capacidad para mover la cifra. Los vendedores no lograron imponer una subida con las carteras de pedidos débiles y los compradores no consiguieron un descuento porque el tonelaje ofrecido ya se había reducido.

Lo que evitó la caída fue la contención de la oferta. Con los envíos frenados, el excedente que en una fase de demanda débil suele forzar descuentos no se acumuló lo suficiente para romper el nivel de 820 dólares. El equilibrio descansa, por tanto, en la disciplina de los productores y no en el consumo. Los recortes de producción cuestan volumen y empeoran la absorción de costes fijos, y suelen revertirse en cuanto los operadores consideran que la demanda ha dejado de deteriorarse, así que la solidez del nivel actual depende de cuánto dure esa disciplina.

La demanda china pone el techo

China es la mayor salida para la pasta comercializada internacionalmente y marca buena parte del tono de las cotizaciones hacia Japón. Según Nikkei, el consumo allí sigue débil, la demanda de papel y cartón está apagada y, en consecuencia, la disposición de las papeleras chinas a comprar pasta es limitada. Con el mayor comprador en retirada, los vendedores apenas tienen margen para subir precios en otros destinos.

La transmisión al resto de mercados es directa. Cuando las papeleras chinas recortan compras, las partidas previstas para ese destino buscan comprador en otros lugares, y Japón es una de las pocas alternativas grandes y estables de la región. Esa competencia suele empujar los precios a la baja; en los embarques de agosto quedó neutralizada por la decisión de producir menos. El equilibrio actual se apoya en tres elementos:

  • consumo débil en China, que frena la demanda de papel y cartón
  • escaso apetito de las papeleras chinas por comprar pasta de mercado
  • oferta recortada de los productores norteamericanos, que impidió caer por debajo de 820 dólares por tonelada

De importar pasta a importar astilla

Nikkei señala además un cambio en la forma en que las papeleras chinas se abastecen de fibra: reducen el uso de pasta importada y se orientan a importar astilla de madera para producir la pasta en sus propias instalaciones. Llevar la fase de cocción dentro de la fábrica traslada la compra del mercado de pasta al de astilla y cambia la naturaleza de la demanda a la que se enfrentan los vendedores de N-BKP.

Para los exportadores la distinción es decisiva. La debilidad cíclica de la producción papelera china se revierte cuando el consumo se recupera; el volumen perdido frente a la pasta integrada no vuelve con el ciclo. Para las papeleras japonesas, unos 820 dólares sin cambios hacen previsible el coste de la materia prima en el periodo de embarques de agosto, pero esa estabilidad depende de que los productores sigan reteniendo tonelaje y no de una recuperación de la demanda final de papel y cartón para embalaje.

Análisis completo del mercado

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