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Pakistán evalúa el maíz transgénico ante el rápido aumento del consumo

El consumo de maíz en Pakistán aumenta alrededor de un 8 % anual, mientras que la producción cayó en 2025-26. Los defensores destacan el potencial de rendimiento y el sector semillero advierte de riesgos regulatorios, de trazabilidad y acceso a mercados.

Pakistán evalúa el maíz transgénico ante el rápido aumento del consumo

El crecimiento de la demanda presiona la oferta

El debate sobre el maíz genéticamente modificado se intensifica en Pakistán, donde el consumo interno crece más rápido que la población y el Gobierno debe aplicar su nueva política de biotecnología. Según GNN, el Gabinete Federal aprobó la Política Nacional de Biotecnología Agrícola el 30 de abril de 2026, tras amplias consultas. Sin embargo, representantes de la industria semillera local siguen cuestionando la introducción del maíz transgénico.

El maíz es tanto un alimento como una materia prima importante para las industrias avícola, ganadera y de piensos de Pakistán. La población aumenta cerca de un 2 % anual, mientras que el consumo de grano de maíz crece, según las estimaciones, alrededor de un 8 %. La producción disminuyó en 2025-26, lo que alimenta el temor a una brecha cada vez mayor entre la oferta nacional y la demanda de consumidores y fabricantes de alimento animal.

Un déficit creciente podría aumentar la dependencia de las importaciones de maíz y elevar la factura exterior. La cuestión central es si los agricultores pueden incrementar la producción con mejores semillas, prácticas agronómicas y control de plagas al ritmo exigido por el consumo.

Los ensayos indican mayores rendimientos

Representantes del sector citaron ensayos oficiales en los que los híbridos de maíz transgénico produjeron rendimientos entre un 14 % y un 46 % superiores a los híbridos convencionales. Los partidarios de la biotecnología sostienen que los resultados justifican nuevas evaluaciones científicas y la aplicación de la política nacional. Consideran que los ensayos locales e independientes son una referencia más útil que las comparaciones generales entre países con sistemas transgénicos y no transgénicos.

Rashid Ahmad, director ejecutivo de CropLife Pakistan Association, afirmó que las empresas semilleras nacionales y los desarrolladores multinacionales de tecnología no tienen por qué competir. Las licencias, las alianzas y la inversión extranjera permitirían a las compañías pakistaníes incorporar rasgos biotecnológicos autorizados en híbridos adaptados al país, sin abandonar sus propias carteras ni sus relaciones con los agricultores.

Los defensores señalan a Filipinas y Vietnam, donde empresas locales y regionales han comercializado híbridos con rasgos transgénicos licenciados después de recibir la autorización regulatoria. A su juicio, unas reglas claras y una gestión responsable permitirían integrar a las semilleras pakistaníes en la cadena biotecnológica sin desplazarlas.

El sector semillero señala riesgos comerciales

Chaudhry Asif Ali, expresidente de Seed Association of Pakistan, duda de que la tecnología sea necesaria en este momento. Citó restricciones y reservas regulatorias en algunos mercados y sostuvo que la genética convencional mejorada también puede elevar la productividad. Al comparar Filipinas con India, afirmó que la adopción de maíz transgénico filipina no había generado rendimientos superiores a los logrados en India mediante métodos no transgénicos.

Los especialistas en biotecnología responden que las comparaciones nacionales no permiten aislar el efecto de los rasgos transgénicos. El clima, el riego, el suelo, los fertilizantes, las plagas, la calidad de las semillas y la gestión agrícola también determinan el rendimiento. Añaden que Estados Unidos no prohíbe de forma general los cultivos transgénicos, sino que los regula mediante marcos establecidos.

Ali también advirtió de que la producción transgénica podría elevar las exigencias de certificación, segregación y trazabilidad para exportar a determinados mercados. Los partidarios reconocen que los compradores aplican normas distintas, pero consideran que los protocolos de aislamiento, el control de calidad y una trazabilidad transparente permiten mantener cadenas transgénicas y no transgénicas en paralelo.

La ejecución determinará el resultado

La experiencia pakistaní con el algodón transgénico también influye en la controversia. Ali afirmó que la tecnología no produjo el aumento esperado del rendimiento y que la productividad disminuyó en algunos períodos. Sus defensores responden que los resultados del algodón obedecieron a varios factores, como la calidad de las semillas, las plagas, el cambio climático, la disponibilidad de agua, las prácticas agrícolas y las deficiencias del sistema semillero.

La decisión sobre el maíz implica, por tanto, mucho más que autorizar un rasgo. Los reguladores deben establecer normas para ensayos de campo, pureza de semillas, coexistencia y trazabilidad. Los productores también necesitarán semillas fiables, gestión de plagas y apoyo agronómico. Con un consumo que crece alrededor de un 8 % y una producción que ya cayó en 2025-26, los retrasos o una aplicación deficiente podrían exponer más a los fabricantes de piensos a la escasez interna y al coste del maíz importado.

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