Pakistán apunta a una oportunidad de hasta $1.500 millones en el mercado arrocero chino
Pakistán busca ampliar sus exportaciones a China de arroz híbrido distinto del basmati mientras los envíos indios afrontan barreras no arancelarias. Shahzad Ali Malik estima una oportunidad de hasta $1.500 millones, aunque los proveedores deberán cumplir las normas chinas de certificación y seguridad alimentaria.
Pakistán detecta un espacio en China
Pakistán busca ampliar sus exportaciones a China de arroz híbrido distinto del basmati mientras las restricciones afectan el suministro procedente de India. El avance introduciría un nuevo competidor para proveedores consolidados como Vietnam y Tailandia. Según Soha, Shahzad Ali Malik, presidente fundador de la Asociación de Exportadores de Arroz de Pakistán y director ejecutivo de Guard Agricultural Research and Services, estima que el mercado chino podría generar hasta $1.500 millones en ingresos de exportación para su país.
La oportunidad responde a las grandes necesidades de importación de China. Las estimaciones citadas por Soha sitúan la demanda china de arroz importado en unos 3,1 millones de toneladas durante el ejercicio fiscal 2025-2026, lo que convertiría al país en uno de los mayores mercados importadores del mundo. Pakistán produce arroz basmati y convencional y también dispone de variedades híbridas utilizadas habitualmente en China.
Los envíos indios afrontan restricciones no arancelarias
India había aumentado previamente sus ventas de arroz a China. Entre abril de 2024 y enero de 2025 exportó al mercado chino alrededor de 186.000 toneladas, valoradas en $65,59 millones. Esos flujos están ahora afectados por barreras no arancelarias y requisitos de control, incluidas las inquietudes por la posible presencia de arroz genéticamente modificado. Pakistán quiere ocupar el vacío de oferta resultante.
Pakistán considera que su suministro sin organismos genéticamente modificados le aporta una ventaja competitiva. Algunas variedades híbridas pakistaníes proceden de líneas parentales importadas de China, lo que podría facilitar la cooperación en selección de semillas, técnicas de cultivo y normas de calidad. Malik afirmó que el país debe aprovechar su capacidad para cultivar variedades híbridas chinas y competir con otros exportadores.
El acceso comercial y la logística refuerzan la competitividad
El Tratado de Libre Comercio entre Pakistán y China y la infraestructura del Corredor Económico China-Pakistán podrían mejorar los costes y los plazos de entrega del arroz pakistaní. Malik también señaló que la red portuaria nacional puede acortar el transporte hasta los compradores chinos. Estas ventajas pueden ser relevantes al competir por grandes contratos que exigen calendarios previsibles y calidad uniforme.
Sin embargo, el acceso al mercado depende de algo más que la producción y el transporte. Malik pidió una estrategia coordinada entre el Gobierno y el sector privado para impulsar la agricultura por contrato, las semillas de calidad, la certificación y el cumplimiento de las normas chinas de seguridad alimentaria. Exportadores y reguladores también deberán reforzar los controles de residuos de pesticidas y desarrollar contratos con compradores chinos.
Los grandes contratos exigen rendimiento y calidad constantes
Empresas de semillas como Guard Agricultural Research and Services podrían participar en la cadena mediante variedades híbridas de alto rendimiento. Elevar la producción por unidad de superficie sin perder uniformidad ayudaría a Pakistán a atender contratos de exportación de gran escala. Los acuerdos de suministro garantizado o la agricultura por contrato con compradores chinos también ofrecerían una demanda más estable a los agricultores.
La expansión en China tendría efectos más allá de los comercializadores de arroz. El arroz es uno de los principales productos de exportación de Pakistán, solo por detrás de los textiles. Unas ventas mayores podrían elevar los ingresos en divisas y respaldar la renta agrícola en regiones productoras como Sindh y Punjab. La oportunidad, no obstante, sigue condicionada: las preferencias comerciales y la infraestructura reducen costes, pero los volúmenes solo crecerán si productores y exportadores cumplen las exigencias chinas cada vez más estrictas de certificación, trazabilidad y seguridad alimentaria.