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El oro rebota tras una fuerte corrección, pero persiste la incertidumbre sobre la Fed

La caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y el debilitamiento del dólar respaldan la recuperación del oro. El rebote aún necesita confirmación ante los próximos datos estadounidenses de inflación, crecimiento y empleo.

El oro rebota tras una fuerte corrección, pero persiste la incertidumbre sobre la Fed

La caída de los rendimientos abre espacio al rebote

El oro intenta recuperarse de una fuerte corrección, aunque el movimiento todavía no convence al mercado de que haya comenzado una subida sostenible. BorsaInside situó el oro al contado en 4.175,98 dólares, con una caída del 0,15%, mientras que el futuro de diciembre avanzaba un 0,69%, hasta 4.208,60 dólares. La divergencia indica que los inversores incorporan cierta mejora en el mercado a plazo, aunque la demanda inmediata sigue siendo cautelosa.

El descenso de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y un dólar que ha perdido parte de su fortaleza reciente respaldan el rebote. Ambos factores son decisivos para la cotización del metal. El oro no genera intereses, por lo que una mayor rentabilidad de los bonos eleva el coste de oportunidad de mantenerlo. Unos rendimientos más bajos reducen esa desventaja, mientras que la depreciación del dólar suele abaratar el metal para los compradores que utilizan otras monedas.

El petróleo también ha caído a su nivel más bajo en tres semanas, según BorsaInside. Una energía más barata puede aliviar el temor a nuevas presiones inflacionarias y reducir la necesidad percibida de una política monetaria agresiva. El presidente de la Reserva Federal de Nueva York reforzó ese tono prudente al señalar que el banco central no tenía motivos para acelerar sus próximas decisiones sobre los tipos.

Los datos de Estados Unidos marcarán el siguiente movimiento

Las perspectivas monetarias siguen abiertas. El mercado aún contempla una subida de tipos de la Reserva Federal antes de terminar el año, pese al descenso de los rendimientos y las señales de debilidad en la confianza del consumidor. El índice de Conference Board cayó en septiembre a 81,9 puntos, su nivel más bajo desde 2014, aportando otra señal de que algunas áreas de la economía estadounidense podrían estar perdiendo impulso.

La próxima prueba importante será el índice de precios del gasto en consumo personal de Estados Unidos, una medida de inflación que la Reserva Federal sigue con especial atención. Un dato superior a lo previsto podría reactivar las expectativas de una política más restrictiva, impulsar los rendimientos y fortalecer el dólar, presionando nuevamente al oro. Una lectura más débil favorecería las previsiones de una postura menos restrictiva y podría prolongar la recuperación.

Los operadores también evaluarán la lectura definitiva del producto interior bruto estadounidense del segundo trimestre, el índice de gestores de compras manufactureros del ISM y las nóminas no agrícolas. La combinación de inflación y empleo definirá las expectativas de tipos. Una desaceleración suficientemente clara podría reducir las previsiones de tipos altos durante más tiempo. Una inflación persistente o una economía todavía resistente podrían volver a elevar los rendimientos.

Los niveles técnicos delimitan un rango amplio

El panorama técnico permite movimientos bruscos en ambas direcciones. BorsaInside identifica 4.285-4.290 dólares como la próxima zona de resistencia. Una ruptura por encima dirigiría la atención a 4.315 dólares y reforzaría la posibilidad de que la recuperación se transforme en un nuevo tramo alcista. A la baja, una caída por debajo de 4.145 dólares podría abrir el camino hacia el soporte cercano a 4.100 dólares por onza.

Los operadores de oro no pueden analizar este rebote de forma aislada. Los rendimientos del Tesoro, el dólar y los próximos datos estadounidenses siguen siendo las señales principales. La diferencia entre el desempeño actual del contado y la mayor firmeza del contrato de diciembre demuestra, además, que la convicción del mercado es incompleta. La amplia distancia entre las zonas de soporte y resistencia apunta a que la volatilidad continuará, lo que aumenta la importancia del tamaño de las posiciones y del control del riesgo para quienes operan con apalancamiento.

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