Nabeul prevé una caída del 10% en su cosecha de cítricos por la escasez de agua y el calor
La producción de cítricos de la gobernación tunecina de Nabeul bajaría alrededor de un 10% frente a la campaña anterior, cuando la región obtuvo casi 270.000 toneladas. La falta de agua de riego, los cortes eléctricos, el calor, las enfermedades y el arranque de plantaciones limitan la oferta, aunque los precios respaldan a los agricultores.
La campaña comienza con una previsión a la baja
La cosecha de cítricos ha comenzado en la gobernación tunecina de Nabeul y las variedades tempranas están llegando gradualmente al mercado. Las primeras estimaciones apuntan a una caída de la producción de alrededor del 10% frente a la campaña anterior, según declaró a la agencia TAP Bechir Aounallah, presidente de la Unión local de Agricultura y Pesca.
Nabeul produjo casi 270.000 toneladas de cítricos en la última campaña, de un total nacional aproximado de 350.000 toneladas. La gobernación continúa siendo el centro de la citricultura tunecina, con cerca del 75% de la producción nacional y unos 20.000 empleos.
El agua, la electricidad y el calor presionan a las plantaciones
Aounallah señaló como principales causas del descenso la insuficiencia de agua de riego, los frecuentes cortes eléctricos y los efectos de la reciente ola de calor. L’Economiste Maghrébin también informó de que las altas temperaturas provocaron la caída de frutos y de que la propagación de enfermedades añadió presión sobre los productores y los rendimientos.
El sector también ha perdido unas 5.000 hectáreas de plantaciones de cítricos en las delegaciones de Menzel Bouzelfa y Béni Khalled. Están surgiendo nuevas zonas productoras en Takelsa y El Haouaria, pero no han evitado el retroceso general. Béni Khalled conserva su posición como primer productor del país, con unas 53.000 toneladas, apoyado por nuevas plantaciones que ya han entrado en producción.
Los precios actuales de las variedades disponibles oscilan entre 4 y 10 dinares tunecinos por kilogramo. Aounallah considera que estos niveles son favorables para los agricultores porque ayudan a cubrir los costes y compensar parte de las pérdidas derivadas de la menor cosecha. Para procesadores y comerciantes, sin embargo, la menor disponibilidad podría intensificar la competencia por la fruta conforme avance la campaña.
La planificación exportadora vuelve al primer plano
La menor cosecha también plantea dudas sobre la oferta exportable. L’Economiste Maghrébin informó de que Aounallah pidió anticipar la preparación de las operaciones de exportación. En la campaña anterior, los envíos no superaron las 4.000 toneladas, frente a una previsión inicial de más de 14.000 toneladas.
La diferencia entre la previsión y las exportaciones reales demuestra que el volumen cosechado no determina por sí solo las ventas exteriores de Túnez. El acceso a mercados, la calidad de la fruta, la logística y la demanda interna también condicionan la cantidad disponible para compradores extranjeros. Como Nabeul aporta tres cuartas partes de la producción nacional, cualquier alteración en la gobernación repercute directamente en el mercado interno y en los programas de exportación. Los precios pueden sostener los ingresos por kilogramo de los productores, pero importadores y exportadores deberán comprobar la calidad y los volúmenes comercializables antes de comprometer fruta en el exterior.