El sistema de depósito de envases de Moldavia movilizaría 1.300 millones de lei en 2027
El sistema de depósito y devolución previsto en Moldavia podría recaudar unos 1.300 millones de lei de los consumidores durante su primer año, en 2027. El depósito sería de aproximadamente 2 lei por cada envase de plástico, vidrio o metal elegible.
El sistema de depósito comenzaría en 2027
El sistema de depósito y devolución previsto en Moldavia para envases de plástico, vidrio y metal podría movilizar aproximadamente 1.300 millones de lei en pagos de consumidores durante 2027. La estimación procede de un análisis presentado por Veaceslav Ioniță, experto en política económica del IDIS Viitorul. El mecanismo comenzaría en 2027 y exigiría pagar unos 2 lei por cada envase elegible, importe que se recuperaría al entregarlo en un punto de recogida.
La magnitud financiera dependerá del número de envases vendidos. Ioniță estima que en 2026 podrían comercializarse unos 615 millones de envases de plástico, vidrio y metal en Moldavia, frente a 549 millones en 2025 y 282 millones en 2020. Si el depósito de 2 lei se hubiera aplicado en 2026, los consumidores habrían abonado unos 1.200 millones de lei. La cifra podría alcanzar aproximadamente 1.300 millones de lei en 2027 y acercarse a 1.700 millones de lei en años posteriores conforme crezca el mercado.
Las importaciones de bebidas elevan el volumen de envases
El crecimiento del comercio y de las importaciones de bebidas sustenta las previsiones. La facturación de las empresas comerciales podría aproximarse a 350.000 millones de lei en 2026, frente a unos 319.000 millones de lei en 2025 y 171.000 millones de lei en 2020, según los datos presentados por Ioniță. Las estimaciones para 2025 y 2026 pueden revisarse.
Las importaciones de bebidas podrían superar los 165 millones de dólares en 2026, frente a 134 millones de dólares en 2025 y aproximadamente 55 millones de dólares en 2020. En volumen, podrían alcanzar unos 252 millones de litros, comparados con 237 millones de litros en 2025 y cerca de 104 millones de litros en 2020. El número de botellas importadas podría aumentar hasta unos 370 millones en 2026, desde 308 millones en 2025, 151 millones en 2020 y una estimación de 126 millones en 2016.
Forbes Romania señala que se estima que el 60 % de los envases introducidos en el mercado moldavo son importados y de plástico. Los importadores de bebidas y proveedores de envases tendrán así un papel central en la aplicación. Productores e importadores podrían tener que adaptar etiquetas, códigos de barras e informes, mientras que los minoristas deberán contribuir con una infraestructura de devolución accesible.
Los depósitos no reclamados exigen una gestión transparente
No todos los depósitos se devolverán, ya que parte de los envases no llegará a los puntos de recogida. Para el primer año, Ioniță calcula que los consumidores podrían recuperar unos 740 millones de lei de los aproximadamente 1.300 millones pagados, dejando cerca de 600 millones de lei sin reclamar. A su juicio, esos fondos no deben considerarse beneficio del operador, sino financiar infraestructura y mejoras del mecanismo de recogida.
La accesibilidad de los puntos de devolución será determinante para la tasa de recogida. Moldavia cuenta con más de 1.000 grandes tiendas y varios cientos de pequeños comercios que podrían integrarse en la red. Las instalaciones deberán estar suficientemente cerca para que recuperar el depósito no genere costes o esfuerzos importantes. En Moldavia se compran aproximadamente 1,7 millones de botellas al día, y una recogida ineficaz deja parte de ellas en los residuos o en el medioambiente.
Los costes administrativos podrían afectar a productos de nicho
Una de las propuestas debatidas contempla códigos de barras específicos para los productos comercializados en Moldavia. Según el análisis, un coste adicional de 10 bani por envase podría generar gastos anuales de decenas de millones de lei. Ioniță sostiene que estas medidas solo deben introducirse después de evaluar sus costes y beneficios.
Un exceso de requisitos administrativos podría elevar los costes de productores e importadores y dificultar la venta de productos de nicho. El Estado tendría que establecer las reglas, la metodología y los controles, mientras que la administración operativa debería informar de forma transparente sobre los fondos recaudados y gastados. Las normas de recogida y reciclaje determinarán si este gran flujo financiero eleva la recuperación de envases o se convierte en otro coste para la cadena de suministro de bebidas.