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El mercado europeo de barcos eléctricos apunta a 4.540 millones de dólares; conversiones desde 2.000 €

El mercado europeo de barcos eléctricos podría pasar de unos 1.280 millones de dólares en 2026 a 4.540 millones en 2031. En Rumanía, convertir una embarcación compatible cuesta desde unos 2.000 €, mientras que los barcos eléctricos nuevos parten de 7.000–8.000 €.

El mercado europeo de barcos eléctricos apunta a 4.540 millones de dólares; conversiones desde 2.000 €

El mercado europeo podría más que triplicarse

El mercado europeo de barcos eléctricos entra en una etapa de rápida expansión, impulsado por la demanda de la navegación recreativa, el turismo, las operaciones comerciales y el transporte por vías navegables interiores. Una estimación de MarketsandMarkets publicada en 2026 sitúa el mercado regional en aproximadamente 1.280 millones de dólares en 2026 y prevé que alcance 4.540 millones en 2031. La proyección supone un crecimiento medio anual del 27,6% y coloca a Europa entre las regiones de mayor avance durante el periodo analizado.

El mismo estudio valora el mercado mundial en unos 4.390 millones de dólares en 2026 y anticipa que llegará a 10.600 millones en 2031. La estimación incluye embarcaciones recreativas y comerciales, además de otras categorías de buques eléctricos. El desarrollo de la propulsión eléctrica, la reducción de emisiones y ruido y una mayor utilización en el turismo y el transporte interior sostienen la demanda.

El mercado potencial va más allá de las pequeñas embarcaciones recreativas. Los sistemas disponibles ofrecen potencias de 1 kW a 90 kW. Los equipos de hasta 7 kW se destinan principalmente a barcos pequeños de pesca y ocio. El rango de 8–55 kW puede cubrir embarcaciones medianas y usos profesionales, mientras que los sistemas de 49–90 kW pueden utilizarse en buques comerciales, transbordadores y transporte fluvial.

Los propietarios rumanos pueden conservar el casco

El mercado rumano sigue en una fase inicial, pero adoptar la propulsión eléctrica no exige necesariamente comprar una embarcación nueva. Si el barco es compatible, el propietario puede conservar el casco y sustituir el motor de combustión por un motor eléctrico y un sistema de baterías.

Según datos de Livoltek facilitados al diario rumano Adevărul, el coste inicial ronda los 2.000 € para un motor eléctrico de 1 kW y su batería. Las instalaciones más potentes se presupuestan individualmente según el tamaño y peso de la embarcación, la velocidad buscada y la autonomía necesaria. Răzvan Iordache, representante de Livoltek, declaró a Adevărul que la demanda rumana de motores eléctricos marinos podría crecer alrededor de un 30–40% durante los próximos dos o tres años.

El interés procede de la pesca, el ocio y el turismo, así como de proyectos promovidos por empresas y autoridades públicas. Los motores eléctricos funcionan silenciosamente y no emiten gases de escape durante su uso. Estas características pueden tener más valor que el simple ahorro de combustible para la pesca y el turismo. Las restricciones a los motores de combustibles fósiles en algunas zonas de Rumanía añaden otra ventaja.

La batería determina el precio y la autonomía

La horquilla de precios es mayor para quienes compran una embarcación eléctrica completa. Según las cifras publicadas por Adevărul, un barco pequeño de pesca u ocio parte de unos 7.000–8.000 €. Una embarcación mediana cuesta aproximadamente 10.000–12.000 €, mientras que otra de mayor tamaño para ocio o turismo puede alcanzar unos 21.000–23.000 €.

La potencia del motor y la capacidad de las baterías explican gran parte de la diferencia. Una mayor autonomía exige almacenar más energía. No existe una cifra única de alcance, ya que el rendimiento también depende del peso y, sobre todo, de la velocidad de navegación. En las pruebas citadas por Adevărul, una embarcación de aluminio de 3,8 metros recorrió aproximadamente 25–35 kilómetros con el motor a alta potencia y más de 100 kilómetros a velocidades reducidas.

En los buques mayores, la batería debe dimensionarse según la ruta, el tiempo de operación y la autonomía requerida. El diseño del proyecto y el perfil de uso son, por tanto, decisivos para la viabilidad comercial. Los operadores turísticos pueden valorar más un servicio silencioso y sin gases de escape, mientras que los transbordadores y el transporte fluvial deben comparar el menor consumo de combustibles fósiles con la capacidad de batería necesaria para rutas regulares.

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