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Marruecos reanuda las compras de trigo blando europeo a unos 310 euros por tonelada

Los molinos e importadores marroquíes volvieron el miércoles al mercado internacional de trigo blando y concentran sus compras en Francia, Polonia, Lituania y Alemania, según el medio marroquí Attasiaa. El trigo europeo llega a Marruecos a unos 310 euros por tonelada, cerca de 20 dólares por debajo del origen norteamericano, mientras las existencias nacionales han caído a unos 6,5 millones de quintales.

Marruecos reanuda las compras de trigo blando europeo a unos 310 euros por tonelada

Los molinos e importadores marroquíes regresaron el miércoles al mercado internacional de trigo blando y concentran sus compras en Francia, Polonia, Lituania y Alemania, según informó el medio marroquí Attasiaa. La reanudación llega con precios mundiales elevados, existencias internas mermadas tras una campaña agrícola difícil y una competencia creciente por los cargamentos europeos disponibles, ya que Argelia también está comprando.

Europa es la vía más barata

El coste puesto en destino es la variable decisiva. Attasiaa sitúa el trigo europeo llegado a Marruecos en torno a 310 euros por tonelada, mientras que el origen norteamericano soporta una prima de unos 20 dólares por tonelada frente al precio europeo. Esa diferencia basta para mantener las compras concentradas en las zonas exportadoras francesa, báltica y alemana. El recurso al mar Negro sigue siendo limitado en la coyuntura actual: el trigo ucraniano se ha cotizado en torno a 321 dólares por tonelada y, sumados el flete y el seguro, deja poco margen para competir con la oferta europea.

  • Trigo europeo puesto en Marruecos: unos 310 euros por tonelada
  • Origen norteamericano: alrededor de 20 dólares por tonelada por encima del europeo
  • Trigo ucraniano: unos 321 dólares por tonelada
  • Subvención a la importación: 20,80 dírhams frente a los 43,50 dírhams que reclama el sector

Los importadores se mueven con cautela. El coste de asegurar el trigo ha subido respecto a periodos anteriores, de modo que las decisiones de compra quedan ligadas directamente a la evolución de los precios y al volumen que los molinos realmente necesitan en las próximas semanas. El precio final no depende solo de la cotización en el país de origen, sino también del flete, el seguro y los gastos de embarque, que engrosan la factura importadora.

La subvención vuelve, pero no cubre la brecha

Marruecos restableció el apoyo a la importación de trigo blando del 16 de septiembre al 31 de diciembre, después de haber suspendido el mecanismo en junio. El derecho a la ayuda está ligado a la fecha de embarque: solo los cargamentos que zarpen a partir del 16 de septiembre pueden acogerse, lo que convierte el calendario en una variable comercial por sí misma.

El punto de fricción es la cuantía. La subvención está fijada en 20,80 dírhams, mientras que las cifras que circulan en el sector sitúan en torno a 43,50 dírhams el importe necesario para salvar la distancia entre el coste internacional y el mercado interno. El déficit estrecha el margen de maniobra de los importadores y probablemente empuje a algunos molinos hacia una política más prudente: cubrir primero las necesidades inmediatas y esperar a que se aclare la tendencia de los precios mundiales antes de comprometer volúmenes mayores.

Existencias nacionales escasas y competencia argelina

Las existencias procedentes de la cosecha nacional se estiman en unos 6,5 millones de quintales, un nivel que hace inevitable acudir a los mercados exteriores para abastecer a los molinos sin interrupciones. Las condiciones adversas de la campaña pasada lastraron la producción agrícola marroquí y redujeron el grano nacional disponible para el sector molinero.

Marruecos no compra en un mercado tranquilo. Argelia ha lanzado una licitación internacional por 50.000 toneladas nominales de trigo panificable, un volumen que, según su comportamiento habitual de compra, podría acabar siendo bastante mayor. Cuando varios países importadores acuden al mercado en una ventana temporal estrecha, la presión sobre los cargamentos europeos disponibles aumenta y los precios suelen seguir.

Las llegadas se concentran en octubre

El flujo físico irá por detrás de las compras. Los buques cargados a partir del 16 de septiembre necesitan de media entre ocho y diez días para llegar a los puertos marroquíes, según las condiciones de transporte y la ruta. Por tanto, no se esperan llegadas abundantes en la segunda quincena de septiembre, sobre todo entre los operadores que todavía pueden gestionar sus necesidades con existencias propias.

La actividad de descarga debería acelerarse a comienzos de octubre, cuando las importaciones entren en una fase más activa y los molinos reciban materia prima adicional. A partir de ahí, el ritmo de llegada de buques, los volúmenes realmente contratados y la orientación de la demanda internacional determinarán cuánta presión de precios alcanza al mercado marroquí.

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