Lituania afronta un alza de la calefacción por el encarecimiento del biocombustible y el gas
Los proveedores de calefacción urbana de Lituania advierten de que las facturas podrían subir un 25% o más en la próxima temporada. Los biocombustibles cuestan ya alrededor de un 40% más que el verano pasado y el gas europeo casi duplica su precio interanual.
Los proveedores de calor anticipan una subida del 25%
Los hogares lituanos podrían pagar un 25% más, o incluso una subida mayor, por la calefacción durante la próxima temporada, según TV3.lt. La advertencia del sector de calefacción urbana llega mientras aumenta el precio del gas natural europeo y se tensiona el mercado lituano de biocombustibles antes del invierno.
Valdas Lukoševičius, presidente de la Asociación Lituana de Proveedores de Calor, indicó que un precio municipal representativo de 8 céntimos de euro podría aumentar un 25%. La diferencia puede parecer limitada cuando el consumo es bajo, pero será más visible en las facturas correspondientes al máximo gasto energético del invierno.
El biocombustible cuesta alrededor de un 40% más que el verano pasado
Los productores trabajan con una elevada utilización de capacidad mientras las empresas de calefacción y los hogares aseguran combustible para la temporada. La demanda de pellets de madera, briquetas y leña es fuerte, y los precios superan en alrededor de un 40% los del mismo periodo del año pasado. Vaidotas Jonutis, responsable de negociación de Baltpool, explicó a TV3.lt que esos productos y el biocombustible municipal comparten la misma materia prima, por lo que el aumento también llegará a los compradores domésticos.
Agnė Bagočiutė, directora de la Agencia Lituana de Energía, señaló que los precios han comenzado a subir al acelerarse los preparativos para la temporada. Los carburantes también cuestan más que hace un año. Esto eleva los gastos forestales, de procesamiento y transporte para los productores de calefacción centralizada y para quienes utilizan combustible sólido directamente.
Los proveedores lituanos de biocombustible también ajustan sus precios al mercado europeo del gas. Según TV3.lt, el gas natural cuesta casi el doble que hace un año. El gas caro mejora la competitividad de los combustibles alternativos, pero puede elevar simultáneamente su precio cuando las empresas de servicios públicos y los consumidores buscan sustitutos.
El riesgo en Ormuz coincide con escasas reservas europeas
El economista de Citadele Aleksandras Izgorodinas afirmó que el conflicto relacionado con Irán afecta más a Europa a través del gas que del petróleo. Europa terminó la anterior temporada de calefacción con pocas reservas y necesita rellenar sus almacenes desde una posición más vulnerable. Los precios incorporan una prima de riesgo por la escalada, los daños en infraestructuras de Catar y las nuevas interrupciones del tráfico marítimo.
El petróleo se ha acercado a 100 dólares por barril, añadiendo presión mediante el coste del diésel y la logística. Izgorodinas pidió al Gobierno considerar una reducción temporal del impuesto especial sobre el diésel y recuperar un IVA reducido para la calefacción urbana durante la próxima temporada. Sin medidas de alivio, advirtió, el gasto térmico podría limitar sustancialmente el poder adquisitivo de los hogares.
El Gobierno estudia medidas de oferta
El ministro de Energía, Lukas Savickas, ha iniciado conversaciones con los proveedores, pero todavía no se ha comprometido a recuperar la ventaja del IVA. Afirmó que el Gobierno estudia cómo aumentar la oferta de biocombustible y que primero evaluará otras medidas antes de recurrir a nuevas opciones si aquellas no funcionan.
Las empresas de calefacción quieren que el Gobierno presione a la Empresa Forestal Estatal para que suministre más biocombustible a menor precio. Argumentan que un volumen adicional podría reducir los precios en toda Lituania y contener las facturas. El desenlace afectará a operadores forestales, procesadores, empresas municipales y consumidores que afrontan la nueva temporada con un mercado energético cargado de riesgo geopolítico.