Libia estudia ayudas a panaderías ante el alza de la harina y el diésel
Libia estudia mecanismos de apoyo a las panaderías porque el encarecimiento de la harina, el diésel y el transporte amenaza la estabilidad del precio del pan. La harina pasó de unos 290 dinares por quintal en enero a 380 dinares, mientras el diésel cuesta 10–11 dinares por litro en el mercado negro.
Suben la harina y los gastos de manipulación
Libia estudia medidas de apoyo a las panaderías mientras el encarecimiento de la harina, el combustible y el transporte presiona el precio del pan. Mustafa Al-Sammu, subsecretario del Ministerio de Industria y Minerales del Gobierno de Unidad Nacional interino, analizó mecanismos de aplicación para apoyar a los establecimientos y mantener estable el precio de la barra, según Al-Wasat. En la reunión participaron responsables sectoriales de zonas como Tarhuna y Zliten.
Ali Abu Azza, presidente del Comité Superior de Seguimiento de las Panaderías de Trípoli, declaró a Al Jazeera que la harina se ha encarecido continuamente desde comienzos de año. El quintal, que costaba unos 290 dinares libios en enero, subió primero a 360 dinares y posteriormente alcanzó los 380 dinares. Al tipo de cambio citado por Al Jazeera, un dólar estadounidense equivalía a 6,35 dinares.
Los gastos de transporte y manipulación también han aumentado. Abu Azza indicó que el coste de descarga pasó de unos 0,50 dinares a 1,25 dinares. Como panaderos y consumidores dependen de canales de suministro estrechamente conectados, el alza de los insumos se incorpora directamente al coste de producir pan y otros artículos de panadería.
La escasez de diésel empuja a las panaderías al mercado negro
La disponibilidad de combustible se ha convertido en el problema operativo más urgente. Al Jazeera informó de que Libia llevaba más de un mes sufriendo una grave crisis de suministro que afectaba tanto a la gasolina como al diésel. Este último resulta especialmente necesario para las panaderías, mientras los problemas eléctricos añaden otra dificultad a la producción.
Ante la práctica desaparición del combustible de las estaciones de servicio, panaderos y comerciantes han buscado proveedores alternativos en el mercado negro. El diésel ha alcanzado allí 10–11 dinares por litro, lo que eleva considerablemente el coste de operar hornos y otros equipos. El encarecimiento de la gasolina y el diésel también afecta al traslado de la harina y al reparto de los productos terminados.
La presión no se limita al pan básico. Las panaderías libias elaboran además bollería y dulces, para los que necesitan levadura, azúcar y otros ingredientes. La depreciación del dinar frente al dólar estadounidense ha encarecido estos materiales, sobre todo cuando los comerciantes deben comprarlos a precios vinculados directa o indirectamente al mercado cambiario paralelo.
La intervención pública puede definir los precios minoristas
Abu Azza advirtió de que, sin apoyo público para la harina y sin un suministro suficiente de diésel, otros combustibles y electricidad, las panaderías trasladarán una mayor parte de sus gastos a los consumidores. Los productores no pueden absorber indefinidamente las subidas simultáneas de ingredientes, energía, descarga y transporte.
Las conversaciones del Gobierno se centran, por tanto, en reducir los costes de producción antes de que lleguen plenamente al comercio minorista. El apoyo a la harina aliviaría la carga del principal ingrediente, mientras un suministro fiable de energía reduciría la dependencia del diésel del mercado negro. El resultado dependerá de la ejecución y de que los recursos lleguen regularmente a las panaderías activas.
Para molinos, proveedores de ingredientes, transportistas y panaderos, la cuestión inmediata es la presión sobre el capital circulante en toda la cadena nacional. Para los consumidores, la estabilidad del precio del pan depende ahora tanto de la harina como de la capacidad de Libia para normalizar la distribución de energía. Mientras persistan estas limitaciones, la diferencia entre el coste de los suministros oficiales y el de las alternativas del mercado negro seguirá impulsando al alza el pan y los productos de panadería.