Letonia crea un polo exportador de fibra óptica centrado en aplicaciones médicas
La industria letona de fibra óptica exporta más del 90 % de su producción y suministra productos especializados a clientes de más de 50 países. En Līvāni crece un polo manufacturero orientado a dispositivos médicos y otras aplicaciones de precisión.
Una industria exportadora basada en fibras especializadas
Letonia está desarrollando una industria de fibra óptica de rápido crecimiento cuyo alcance supera ampliamente el reducido mercado interno del país. Según Euronews, más del 90 % de la producción nacional se exporta, lo que integra al sector en cadenas internacionales de suministro para equipos médicos, instrumentos de precisión y otros productos tecnológicos. A diferencia de la fibra estandarizada para telecomunicaciones, buena parte de la actividad letona descrita se concentra en fibras de cuarzo sintético personalizadas para usos especializados.
El principal polo del sector se encuentra en Latgale, la región oriental de Letonia que limita con Lituania, Rusia y Bielorrusia. En la localidad de Līvāni han surgido varias empresas especializadas gracias al proyecto europeo Optical Fiber Valley. La concentración de fabricantes, conocimientos técnicos y desarrollo de productos otorga al país una posición definida en un segmento donde la adaptación y la calidad pueden resultar más importantes que la producción masiva.
Lightguide, una de las compañías instaladas en Līvāni, fabrica cerca de 20 millones de metros de fibra óptica al año. Sus productos se adaptan a los requisitos de cada cliente y se exportan a más de 50 países. Esta distribución indica que el polo no depende de un único mercado exterior y que ha construido relaciones comerciales con una amplia base internacional de compradores.
Los dispositivos médicos impulsan aplicaciones de mayor valor
La tecnología médica es uno de los mercados más visibles de la industria. Santa Vucina, responsable de calidad de Lightguide, declaró a Euronews que la empresa fabrica aproximadamente 1 millón de dispositivos médicos sencillos al año, cada uno compuesto por una sola fibra y un conector básico. El cirujano vascular y flebólogo Dr. Ints Ūdris citó aplicaciones en proctología, cirugía plástica, liposucción, urología, oftalmología y cardiología.
Ūdris colabora desde 2016 con una empresa letona líder del sector para desarrollar los catéteres que utiliza en sus operaciones. Según explicó, los catéteres de fibra óptica son finos y flexibles, evitan que el calor se concentre en un único punto, permiten intervenciones menos invasivas y aceleran la recuperación posoperatoria. El cirujano señaló además que los dispositivos actuales consumen aproximadamente cuatro veces menos energía que los equipos comparables de hace 25 años.
Las fibras transmiten luz de un punto a otro prácticamente sin pérdidas, lo que permite transportar señales de alta energía o gran precisión. Algunas son tan finas como un cabello humano. Lightguide trabaja con fibras cuyo núcleo mide alrededor de 50 micras de diámetro, o algo menos, pero no con las fibras más pequeñas utilizadas habitualmente en telecomunicaciones. La compañía afirmó que no dispone de información sobre el uso de sus productos en tecnología militar, aunque esa aplicación es técnicamente posible.
La inversión refuerza el papel de Letonia como proveedor europeo
El proyecto Optical Fiber Valley cuenta con un presupuesto total superior a 5,4 millones de euros. Los fondos europeos de cohesión aportan el 40,40 %, mientras que las empresas y organizaciones vinculadas al proyecto proporcionan el 59,59 %. La estructura combina respaldo público al desarrollo industrial regional con una contribución mayor de los participantes privados e institucionales.
La demanda europea de fibra óptica crece con rapidez en la medicina y en otros campos, según Euronews. La Agencia de Inversión y Desarrollo de Letonia impulsa la actividad empresarial relacionada, indicó Vita Balode Andrews, directora del Departamento de Servicios de Exportación e Innovación. Para fabricantes e inversores, la ventaja letona reside en una base productiva especializada que ya vende a más de 50 países. Para los compradores de equipos médicos, el polo ofrece componentes personalizados ligados a usos clínicos concretos, y no solo productos estandarizados para comunicaciones. La calidad, la ingeniería adaptada a cada aplicación y el acceso a clientes internacionales determinarán si Līvāni convierte su actual presencia exportadora en un centro manufacturero europeo duradero.