Las importaciones de malta de Kirguistán caen un 55,4% mientras suben los costes
Kirguistán importó 2.468 toneladas de malta entre enero y mayo de 2026, un 55,4% menos interanual. El valor medio de importación subió a 707 dólares por tonelada, por lo que el gasto total solo bajó un 29,8%.
El volumen importado se reduce a menos de la mitad
Kirguistán recortó con fuerza sus importaciones de malta durante los primeros cinco meses de 2026, una evolución que puede restringir la disponibilidad de materia prima para las cerveceras y otros fabricantes de bebidas del país. Entre enero y mayo importó 2.468 toneladas, un 55,4% menos que en el mismo periodo de 2025, según datos de comercio exterior publicados por Tazabek.
Un año antes, Kirguistán había comprado 5.536 toneladas. La reducción anual fue, por tanto, de 3.068 toneladas. Los datos no aclaran si el descenso responde a una menor demanda, al uso de inventarios, a cambios en la producción nacional o al calendario de compras, pero su magnitud convierte el abastecimiento en una cuestión relevante para las empresas consumidoras de malta.
La contracción fue menor en términos monetarios. Las importaciones alcanzaron 1,7 millones de dólares, frente a 2,5 millones de dólares entre enero y mayo de 2025, un descenso del 29,8%. La diferencia entre la evolución del volumen y del valor indica que los importadores pagaron bastante más por cada tonelada recibida.
El valor medio sube a 707 dólares por tonelada
El valor medio de la malta importada aumentó de 449 a 707 dólares por tonelada, según Tazabek. Por eso, el gasto disminuyó mucho menos que el volumen físico. Para los fabricantes de bebidas, la reducción de las compras no generó un ahorro proporcional en las materias primas importadas.
La cifra representa un valor medio de importación y no una cotización de mercado. Puede variar por las especificaciones del producto, la combinación de proveedores y las condiciones de entrega. Aun así, el aumento modifica las cuentas de los compradores. Las empresas que necesitan malta importada afrontan simultáneamente menos oferta y un mayor coste medio, lo que da más peso a los inventarios, al momento de contratación y a las negociaciones con proveedores.
Rusia conserva su posición dominante
Rusia suministró 1.991 toneladas por 1,4 millones de dólares, equivalentes al 80,7% de todas las importaciones kirguisas de malta. Pese a esa cuota, sus envíos bajaron un 59,1% en volumen. Alemania ocupó el segundo lugar con 249 toneladas, seguida de Bielorrusia con 132 toneladas, Kazajistán con 74 toneladas y Bélgica con 22 toneladas.
La evolución fue desigual entre proveedores. Los envíos desde Kazajistán cayeron un 78,6%, mientras que las importaciones procedentes de Bielorrusia se duplicaron. Bélgica, que no había suministrado malta en el periodo comparable de 2025, entró con 22 toneladas. Esos volúmenes no compensaron la caída de Rusia, cuya elevada cuota mantiene el abastecimiento kirguís expuesto a los cambios en esa ruta.
Para las empresas de bebidas, el problema no es solo la reducción del tonelaje, sino también la combinación de concentración de proveedores y mayor coste unitario. Rusia sigue siendo el único origen con capacidad para abastecer a una escala próxima a las necesidades generales del mercado; cada proveedor alternativo entregó menos de 250 toneladas. Si se mantiene el ritmo actual, los productores deberán ajustar sus planes a las existencias y al coste y calendario de los nuevos contratos.