Cuatro años de reformas del té en Kenia elevan los pagos a los agricultores y los ingresos por exportación
Las intervenciones del Gobierno en el sector del té de Kenia desde 2022 han elevado el precio de la hoja verde, los ingresos por exportación y la inversión en fábricas de pequeños productores, informa businesstoday.co.ke. El precio medio pasó de unos 35 chelines por kilogramo en 2021 a 64 en 2024 y se situó en 56 en 2025, mientras el valor exportado alcanzó 186.900 millones de chelines. Los agricultores piden más.
Las intervenciones del Gobierno en el sector del té de Kenia durante los últimos cuatro años han elevado los pagos por hoja verde, aumentado los ingresos por exportación y atraído inversión a las fábricas de pequeños productores, aunque los agricultores reclaman mejores retornos, según informa businesstoday.co.ke.
El programa se ha centrado en cuatro objetivos: reducir los costes de producción, modernizar las fábricas de té, ampliar mercados y aumentar la parte del valor generado por el té keniano que llega al productor.
Fertilizante subvencionado y modernización de fábricas
La principal medida sobre insumos ha sido el fertilizante subvencionado para pequeños productores. Desde 2022, más de 650.000 agricultores de té han recibido unas 290.000 toneladas de fertilizante subvencionado, lo que alivia una carga de costes que define desde hace décadas la economía del té minifundista.
En la fase industrial, el Gobierno ha invertido 850 millones de chelines en modernizar maquinaria y equipos de 17 fábricas de pequeños productores, con el objetivo declarado de mejorar la eficiencia y la calidad del té keniano.
Pagos, producción e ingresos por exportación
El Tea Board of Kenya señala que las medidas empiezan a traducirse en mejores retornos en la explotación. El pago medio por hoja verde subió de unos 35 chelines por kilogramo en 2021 a 64 chelines en 2024, antes de estabilizarse en 56 chelines en 2025.
Los volúmenes y los ingresos por exportación siguieron trayectorias distintas:
- La producción creció de 537 millones de kilogramos en 2021 a 598 millones de kilogramos en 2024 y cayó a 550 millones de kilogramos en 2025.
- El valor de las exportaciones de té pasó de 136.500 millones de chelines en 2021 a 181.600 millones de chelines en 2024.
- En 2025 el valor exportado alcanzó 186.900 millones de chelines, un nuevo aumento pese al descenso de la cosecha.
El Gobierno fija como meta un pago medio de al menos 100 chelines por kilogramo para el año próximo. Las autoridades citan como palancas la mejora de la calidad, la reducción de costes, mayor valor añadido y canales de venta más competitivos.
Valor añadido y diversificación de mercados
Una segunda línea de la reforma busca reducir la dependencia del té a granel. Se eliminó el IVA sobre el té comprado a las fábricas para su transformación y se aplicó tipo cero a los materiales de envasado del té con valor añadido. Además, el Gobierno concedió una subvención de 100 millones de chelines a Kenya Tea Packers (Ketepa) para crear una instalación de uso común destinada al valor añadido y a la producción de té terminado.
En paralelo se amplían los destinos de exportación, con promoción del té keniano en mercados tradicionales y emergentes como Pakistán, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, el Reino Unido, China, Arabia Saudí, Alemania y Malasia. También cambió el marco regulatorio: en 2026 se introdujeron el Tea (Registration and Licensing) Regulations y el Tea (Levy) Regulations.
Lo que siguen pidiendo los agricultores
Sobre el terreno el balance es desigual. En Baraton, condado de Nandi, el productor Kennedy Kemboi, con una finca de siete acres, afirma que la subida del precio de la hoja verde le ha permitido cubrir parte de los gastos corrientes, pagar a los trabajadores y retener ingresos para el hogar; todavía espera el fertilizante subvencionado, que confía en que abarate el mantenimiento de la plantación. En Nyamache, condado de Kisii, la agricultora Teresa Moraa dice que el té sigue siendo su principal fuente de ingresos, pero sostiene que los productores necesitan retornos mayores para afrontar gastos domésticos, incluidas las tasas escolares.
Se espera que la próxima fase de reformas se concentre en la gobernanza de las fábricas, la reducción de costes, la ampliación del valor añadido y un mayor acceso a mercados internacionales. Las limitaciones históricas del sector siguen ahí: costes de producción, oscilaciones de los precios internacionales del té, escaso valor añadido y dependencia de un grupo relativamente estrecho de mercados de exportación.
Para cientos de miles de pequeños productores, la prueba no serán las cifras agregadas de producción y exportación, sino el ingreso por cada kilogramo de hoja verde entregado a la fábrica. La meta de 100 chelines es el próximo indicador medible del programa.