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Kenia abre la puerta a más maíz de Uganda, pero exige grano libre de aflatoxinas

Kenia se declaró dispuesta a aumentar las importaciones de maíz de Uganda en el marco del Área de Libre Comercio Continental Africana, aunque condicionó mayores volúmenes al secado y al control de aflatoxinas en origen. Los legisladores ugandeses señalaron que la agricultura recibe cerca del 2,2 % del presupuesto nacional de su país.

Kenia abre la puerta a más maíz de Uganda, pero exige grano libre de aflatoxinas

Kenia ha señalado que está dispuesta a aumentar las importaciones de maíz procedente de Uganda, pero con una condición: el grano debe estar libre de aflatoxinas. El secretario del gabinete de Agricultura y Desarrollo Ganadero, el senador Mutahi Kagwe, afirmó que Uganda está en buena posición para cubrir parte de las necesidades kenianas de maíz, aunque instó al país vecino a mejorar el manejo poscosecha, en particular el secado y el control de la contaminación, según informó Farmers Review Africa.

“Necesitamos en Uganda un sistema en el que el maíz se seque antes de cruzar la frontera”, dijo Kagwe. “Podemos comprar, pero necesitamos maíz libre de aflatoxinas”.

Kagwe habló durante un almuerzo de trabajo con la Comisión de Agricultura del Parlamento de Uganda, mientras ambos países buscan profundizar el comercio agrícola bajo el Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA). Resolver la calidad en origen, señaló, generaría oportunidades para los agricultores ugandeses y garantizaría alimentos seguros a los consumidores kenianos.

Los molinos se retraen por la humedad

De acuerdo con Farmers Review Africa, la preocupación por los niveles de humedad y aflatoxinas ha llevado a algunos molinos kenianos a rechazar el maíz ugandés, lo que reduce el mercado disponible para los productores del otro lado de la frontera. Kagwe sostuvo que mejorar los sistemas de secado y manipulación del grano eliminaría uno de los principales obstáculos para un comercio de mayor volumen.

Añadió que Kenia seguirá aplicando normas de inocuidad y calidad a los productos agrícolas que entren en el país, incluso mientras trabaja con los Estados vecinos para ampliar el comercio regional. La postura deja el mercado abierto en principio, pero condicionado en la práctica: el volumen sigue al cumplimiento.

La AfCFTA y las barreras que persisten

Kagwe situó el debate del maíz dentro de la agenda más amplia de la AfCFTA y sostuvo que los países africanos deberían atacar los obstáculos prácticos que impiden a los agricultores acceder a los mercados, en lugar de permitir que las barreras arancelarias y no arancelarias socaven el comercio regional. “Tenemos que aliviar estas pequeñas barreras arancelarias y no arancelarias. Tenemos que buscar en la agricultura vías en las que todos ganen”, afirmó, y añadió que los países africanos tienen fortalezas agrícolas distintas y pueden suministrar productos demandados en los mercados vecinos.

La Comisión de Agricultura del Parlamento ugandés defendió la misma idea y recordó que los países africanos siguen comerciando poco entre sí pese a la creación de la AfCFTA. La delegación pidió armonizar los protocolos agrícolas y comerciales, incluso dentro de la Comunidad de África Oriental. Los legisladores enumeraron varias áreas que requieren mayor inversión y cooperación regional:

  • cambio climático y agua para la producción;
  • control de plagas y enfermedades, energía y almacenamiento en frío;
  • servicios de extensión agrícola y mercados débiles;
  • valor agregado y agronegocios.

El financiamiento sigue siendo el límite

El financiamiento agrícola apareció como una preocupación compartida. La delegación ugandesa indicó que el sector recibe cerca del 2,2 % del presupuesto nacional de Uganda pese a su papel central en la seguridad alimentaria, el empleo y los ingresos rurales.

El presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Asamblea Nacional de Kenia, el doctor John Mutunga, dijo que Nairobi también necesita elevar la inversión agrícola para que el sector genere más empleo. “Si financiamos la educación con el 24,7 %, estamos poniendo más recursos para crear demanda de empleo. Si financiamos la agricultura con menos del 5 %, estamos limitando al sector que crearía esos empleos”, afirmó Mutunga, y añadió que los países que transformaron con éxito sus economías invirtieron deliberadamente en agricultura antes de desarrollar la agroindustria, el valor agregado y la industria. “África tiene la capacidad de alimentarse a sí misma y tenemos una enorme responsabilidad”, dijo.

Mutunga citó los programas kenianos de subsidio a fertilizantes y semillas, las intervenciones de salud del suelo y la ampliación de la distribución de última milla. El registro de agricultores, señaló, pasó de unos 250.000 a más de 7,2 millones, lo que da al Gobierno una base más sólida para focalizar sus intervenciones.

Trazabilidad ofrecida a Uganda

Más allá de los cultivos, Kagwe invitó a Uganda a considerar la adopción del sistema keniano de identificación y trazabilidad animal ANITRAC, dirigido a cerca de 77 millones de cabezas de ganado y orientado a reforzar la identificación, la trazabilidad y la lucha contra el abigeato. “La seguridad del animal es el objetivo principal”, dijo Kagwe, al señalar que unos sistemas de identificación más sólidos dificultan que el ganado robado llegue a mercados legales.

Las conversaciones apuntaron a un objetivo compartido por ambos países: convertir los acuerdos comerciales regionales en oportunidades reales de mercado para los agricultores, aumentando la inversión, promoviendo el valor agregado y protegiendo a los consumidores mediante normas de inocuidad más estrictas.

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