Japón concede a Etiopía $2,3 millones para mecanizar el sector arrocero
Etiopía obtuvo una subvención de JICA por 360 millones de yenes ($2,3 millones) para maquinaria de producción y procesamiento de arroz. La inversión apoya el objetivo de reducir las importaciones, que cubren cerca del 80% del consumo nacional.
La subvención aborda la escasez de maquinaria
Etiopía firmó con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón, JICA, un acuerdo de subvención por 360 millones de yenes ($2,3 millones) para acelerar la mecanización de su industria arrocera. El acuerdo, suscrito el 30 de septiembre, financiará maquinaria y equipos agrícolas destinados a elevar la producción, mejorar la eficiencia del procesamiento y reducir las pérdidas poscosecha.
Según el Ministerio de Agricultura etíope, el paquete incluirá cosechadoras combinadas, tractores, maquinaria para procesar arroz y equipos de preparación del terreno. La inversión abarca varias etapas de la cadena productiva, no solo la cosecha, en respuesta a las distintas carencias de equipamiento que afectan a productores y procesadores.
Ecofin Agency señala que la escasa mecanización sigue siendo una de las principales limitaciones del sector arrocero etíope. Un estudio realizado en 2019 en varias zonas productoras reveló que solo el 2% de las explotaciones utilizaba tractores para preparar el terreno, mientras que el 22,7% tenía acceso a equipos para pulir arroz. El deshierbe concentraba cerca del 66% del trabajo empleado en la producción.
El crecimiento se ha apoyado en una mayor superficie
Etiopía ya ha ampliado considerablemente el cultivo de arroz. Datos del Ministerio de Agricultura citados por Ecofin Agency muestran que la producción de arroz con cáscara pasó de 97.000 toneladas en 2012 a 276.000 toneladas en 2021, casi el triple. Durante el mismo periodo, la superficie sembrada aumentó de 34.000 a 88.000 hectáreas.
Las cifras indican que la expansión se ha sustentado en buena medida en la incorporación de más tierras. Un mayor uso de maquinaria podría elevar la producción por trabajador, acelerar las labores de campo sensibles al tiempo y reducir las pérdidas durante la cosecha, la trilla y el procesamiento. Estas mejoras son especialmente relevantes porque Etiopía todavía importa cerca del 80% del arroz que consume, lo que mantiene al mercado nacional muy expuesto al suministro exterior.
La meta de autosuficiencia sigue siendo exigente
Dentro de la segunda Estrategia Nacional de Desarrollo del Arroz, que cubre 2019-2030, el Gobierno pretende elevar la producción de arroz con cáscara a 1,93 millones de toneladas en 2030 y alcanzar la autosuficiencia. La meta equivale a casi siete veces el volumen registrado en 2021. El Programa Nacional Emblemático del Arroz 2023-2027 identifica la preparación del terreno, el deshierbe, la cosecha, la trilla y el procesamiento como tareas cuya productividad puede mejorar mediante fuerza mecánica.
La subvención japonesa cubre varias de esas prioridades, pero la maquinaria no resolverá por sí sola las restricciones del sector. Las autoridades etíopes también señalan la débil capacidad de riego, el acceso limitado al crédito, la falta de personal cualificado, la fragmentación de la tierra y la insuficiente disponibilidad de equipos adecuados. La eficacia de la ayuda dependerá de dónde se instalen las máquinas, del acceso efectivo para productores y procesadores, y de la disponibilidad de mantenimiento y operadores capacitados. Para los agricultores, una buena ejecución podría reducir los cuellos de botella laborales y las pérdidas; para los procesadores, podría aportar un suministro nacional más estable y abundante. Sin embargo, la dependencia de las importaciones solo disminuirá si también avanzan el riego, la financiación y la formación.