Corepla advierte: la recogida de plastico en Italia corre riesgo de pararse por las importaciones asiaticas
La recogida selectiva de envases de plástico en Italia corre el riesgo de detenerse: los almacenes están llenos en muchas regiones y el material reciclado no encuentra comprador, advirtió el consorcio Corepla en declaraciones recogidas por la Repubblica. Su presidente afirmó que importar el material desde Asia cuesta menos que reciclarlo. La acumulación de balas eleva además el riesgo de incendios tóxicos.
La recogida selectiva de envases de plástico en Italia corre el riesgo de detenerse porque los puntos de almacenamiento están llenos y el material reciclado pierde terreno frente a importaciones asiáticas más baratas, según advirtió el consorcio Corepla en declaraciones recogidas por la Repubblica.
Almacenes llenos en muchas regiones
Corepla, el consorcio nacional que organiza la recogida, el reciclaje y la valorización de los envases de plástico en Italia, señaló a la Repubblica que los centros de almacenamiento están llenos en muchas regiones. El consorcio ocupa el centro de una cadena que arranca en la recogida municipal, pasa por las plantas de clasificación que separan las balas por polímero y termina en los recicladores, que convierten esas balas en escamas y granza para compradores industriales.
Esa cadena solo funciona mientras el último eslabón sigue tirando del material. Cuando los recicladores dejan de comprar, las balas se quedan donde están, las plantas de clasificación y los almacenes se quedan sin espacio y los operadores acaban limitando o rechazando las entregas de los municipios. En ese momento, la parte visible del sistema —el contenedor del portal— no tiene a dónde enviar lo que recoge.
El plástico importado sale más barato que reciclar
La economía del atasco la resume sin rodeos el presidente de Corepla en la cita que publica la Repubblica: importar desde Asia cuesta menos que reciclar. El consorcio apunta además a un exceso de oferta del material frente a lo que el mercado está dispuesto a absorber.
Para los recicladores italianos es un problema de margen, no de tecnología. La recogida, la clasificación, el lavado y la extrusión se pagan en euros, con costes italianos de energía y mano de obra, mientras que el precio de referencia del producto final lo fija lo que los transformadores pueden comprar fuera. Si el material importado es más barato, la granza reciclada se vende a pérdida o no se vende, y una planta que no vende deja de aceptar materia prima.
La misma presión sube por la cadena. Los clasificadores acumulan balas que no logran colocar, los costes de almacenamiento suben y el valor de la fracción recuperada cae, debilitando los ingresos que ayudan a financiar la propia recogida.
De la situación descrita por la Repubblica se desprenden varios puntos de presión:
- Capacidad de almacenamiento saturada en instalaciones de clasificación y acopio de varias regiones.
- Competencia de las importaciones, que fija el techo efectivo del precio del material reciclado en Italia.
- Demanda débil de los transformadores, con balas que se quedan sin comprador.
- Riesgo creciente de incendio allí donde el material se acumula muy por encima de la rotación normal.
Riesgo de incendio en las instalaciones saturadas
La Repubblica informa de que la acumulación eleva el riesgo de incendios tóxicos. El envase plástico embalado es ligero, denso una vez compactado y muy combustible; cuando arde en grandes volúmenes resulta difícil de extinguir y genera humos cargados de productos de combustión peligrosos. Las instalaciones que operan por encima de su capacidad prevista son el escenario habitual de este tipo de incidentes, y el riesgo crece cuanto más tiempo permanece el material sin moverse.
Si la recogida se interrumpe, las alternativas inmediatas para el envase posconsumo son la incineración con recuperación energética o el vertedero: ambas trasladan el coste y la carga ambiental en lugar de eliminarlos. La factura de la eliminación recaería en los municipios y el material ya separado por los hogares saldría por completo de la cadena de reciclaje.
Para productores, transformadores y comercializadores, la advertencia marca qué vigilar: el diferencial entre el material importado y el reciclado en Italia, la disposición de los usuarios de envases a pagar una prima por contenido reciclado y si el regulador responde a un cuello de botella de origen comercial y no operativo. El mensaje de Corepla, tal como lo recoge la Repubblica, es que sin comprador para el producto final no se sostiene el sistema de recogida que lo alimenta.