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El creciente consumo de salmón en Italia depende casi por completo de las importaciones

Casi todo el salmón vendido en Italia es importado y Noruega controló el 88 % del mercado en 2025. El consumo italiano de salmón noruego subió de 84.000 toneladas en 2017 a 154.000 toneladas en 2025, elevando la exposición a una oferta exterior concentrada.

El creciente consumo de salmón en Italia depende casi por completo de las importaciones

Noruega domina el suministro italiano

Casi todo el salmón vendido en pescaderías, supermercados y restaurantes de Italia es importado, según Il Post. El origen extranjero suele figurar en los envases de los productos ahumados y congelados, pero la mayoría de los filetes y cortes frescos expuestos junto al pescado italiano también llega del exterior. Se trata principalmente de salmón atlántico procedente de Noruega, país que concentró el 88 % del mercado italiano en 2025.

Italia no es una excepción. La mayor parte del salmón comercializado en el mundo procede de un grupo reducido de productores, entre ellos Noruega, Chile, el Reino Unido a través de Escocia y Canadá. Esta concentración deja a procesadores, minoristas y empresas de restauración expuestos a las condiciones productivas, los riesgos biológicos y la regulación de unas pocas regiones costeras.

El consumo aumenta un 83 % en ocho años

Italia se ha convertido en el tercer mercado europeo para el salmón noruego, por detrás de Polonia y Francia. El consumo pasó de 84.000 toneladas en 2017 a 154.000 toneladas en 2025, un incremento del 83 % en ocho años. Una encuesta del Norwegian Seafood Council citada por Il Post indicó que la popularidad del salmón en Italia ya era comparable a la de la pizza. Su expansión está estrechamente ligada al sushi, el poke y otros platos populares entre las personas de 18 a 34 años, que los consumen en restaurantes o locales de comida rápida una media de tres veces al mes.

La demanda mundial crece más deprisa que la oferta, especialmente desde la pandemia. La primera avanza un 7 % anual, frente al 3 % de la segunda. Entre 2014 y 2024, el valor del salmón aumentó un 98 %, mientras que el volumen de ventas creció solo un 27 %. Para importadores y operadores de restauración italianos, esta diferencia muestra cómo una producción limitada y un consumo más fuerte pueden elevar los costes de abastecimiento aunque los volúmenes físicos avancen con mayor lentitud.

La acuicultura sostiene la mayor parte del mercado

Las granjas produjeron 2,8 millones de toneladas de salmón en 2024, equivalentes al 80 % de la oferta total. Más de la mitad del salmón de cultivo es noruego. La industria, iniciada de forma experimental en Noruega en la década de 1970, genera hoy unos 16.000 millones de euros anuales y constituye la segunda mayor exportación del país después del petróleo. Los salmones suelen criarse en jaulas costeras de red abierta, cada una con capacidad para hasta 200.000 peces.

Los críticos sostienen que estas instalaciones liberan residuos, parásitos, virus, pesticidas y antibióticos al medio marino, mientras que los peces escapados pueden afectar a las poblaciones silvestres. El sector responde que las granjas cumplen normas nacionales e internacionales estrictas y producen un alimento nutritivo a gran escala. La Asociación Internacional de Productores de Salmón afirma que la industria proporciona 17.500 millones de comidas al año, aunque sus críticos señalan que los piensos requieren grandes cantidades de otros productos marinos.

La presión ambiental limita las alternativas

La pesca silvestre no ofrece una sustitución sencilla. Las poblaciones de salmón atlántico salvaje han caído cerca de un 70 % en los últimos 50 años y la especie se considera en peligro de extinción en el Reino Unido desde 2023. En la cuenca norteamericana del río Yukón, el paso anual medio de salmones reales bajó de 375.000 ejemplares a mediados de la década de 1980 a unos 65.000 en 2024.

Los investigadores relacionan el descenso con posibles factores como la contaminación, la escorrentía agrícola, las capturas accidentales de los arrastreros, la gestión del hábitat, los depredadores y el calentamiento del agua asociado al cambio climático. Varias empresas prueban tecnologías para reducir el impacto de la acuicultura. Il Post menciona un proyecto experimental de Hofseth para crear un sistema cerrado que retenga los residuos y separe a los salmones del agua circundante. Sin embargo, el elevado consumo y la producción nacional insignificante mantendrán a Italia dependiente de la acuicultura extranjera para su disponibilidad, sus precios y sus decisiones de compra.

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