Irán defiende las importaciones de pienso ante dudas sobre el precio del maíz
La empresa estatal iraní sostiene que las importaciones cubren un déficit interno, con una demanda anual de maíz de unos 12 millones de toneladas. También negó que el Gobierno importe carne de búfalo, aunque admitió posibles autorizaciones controladas para uso industrial.
Las importaciones se consideran necesarias
Irán necesita importar grandes cantidades de maíz y soja porque la limitada superficie agrícola impide que la producción nacional cubra la demanda, según Parviz Jafari, director ejecutivo de la empresa estatal de apoyo a la ganadería. En declaraciones recogidas por Tabnak, Jafari afirmó que las compras cubren la diferencia entre producción y consumo, en lugar de sustituir suministros nacionales disponibles.
Jafari situó las necesidades anuales de maíz de Irán en unos 12 millones de toneladas. Una parte importante debe comprarse en el exterior, principalmente en países ribereños del mar Negro, incluida Ucrania, además de Argentina y Brasil. Las cadenas de suministro iraníes de la ganadería y la avicultura quedan así expuestas a la disponibilidad internacional de pienso, las condiciones de transporte y el coste de operar bajo sanciones.
El coste final del maíz, bajo escrutinio
El directivo respondió a acusaciones de que la empresa había importado maíz por encima del precio internacional. Jafari señaló una referencia mundial de aproximadamente $360-$370 por tonelada, pero sostuvo que una cotización FOB en el puerto de origen no representa el coste final en Irán. A ella se suman el flete, el seguro y otros riesgos asumidos por el importador, incluido el seguro de riesgo de guerra.
Jafari aseguró que las abundantes existencias en almacén y la competencia entre comerciantes interesados en vender con rapidez mantenían ofertas competitivas. También dijo que la compañía suele comprar mediante licitaciones y elige la propuesta más baja, y afirmó que sus operaciones normalmente se cierran por debajo del mercado. Invitó a quienes aseguren poder importar más barato a presentar documentación. Tabnak, sin embargo, centró el debate en la diferencia aún no aclarada entre la referencia internacional citada y el precio finalmente pagado en Irán.
Permisos para importar carne
Irán revisa a diario sus necesidades de importación de carne frente a la producción nacional, según Jafari. Las compras disminuirían si aumentara la oferta local, aunque los comerciantes privados no importarán sin rentabilidad después de la liberalización del tipo de cambio. La información no especificó el volumen actual de carne importada ni el tamaño de las compras de pienso cuestionadas.
Jafari negó por separado que el Ministerio de Agricultura hubiera importado carne de búfalo: afirmó que no había introducido ni un kilogramo y que tampoco había expedido permisos. No obstante, si existe un código arancelario para el producto, la Organización Veterinaria puede autorizar entradas para uso industrial y determinados casos controlados. Vender carne de búfalo como vacuno sería una infracción sujeta a medidas de control. Para procesadores y comerciantes, las cuestiones centrales son qué organismo autorizó la entrada, qué uso aprobó y si el etiquetado minorista correspondía al producto importado.