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Las inundaciones destruyen el complejo fronterizo de Gyirong en Rasuwagadhi–Timure y cortan el comercio terrestre de Nepal con China

Una inundación el 26 del mes pasado destruyó el complejo fronterizo de Gyirong en Rasuwagadhi–Timure, en la frontera de Nepal con China, el único paso del norte equipado para carga comercial regular. El comercio exterior nepalí vuelve por completo a las rutas que pasan por puertos indios y pasos terrestres del sur. No se han publicado costes ni plazos de reconstrucción.

Una inundación destruyó el 26 del mes pasado el complejo fronterizo de Gyirong, en Rasuwagadhi–Timure, en la frontera de Nepal con China. Katmandú pierde así el paso que había desarrollado como su principal puerta comercial hacia el norte y el comercio del país regresa a las rutas que atraviesan India.

El complejo se situaba junto a la localidad nepalí de Timure, al lado del punto de cruce de Rasuwagadhi, y funcionaba como contraparte del lado chino de Gyirong. De todos los pasos septentrionales de Nepal, era el único dotado de aduana, instalaciones de inspección y zonas de manipulación de carga pensadas para volúmenes comerciales regulares y no para tránsito estacional. Sin esa infraestructura no hay sustituto operativo: los demás puertos de montaña del Himalaya carecen de acceso por carretera, instalaciones fronterizas y capacidad de despacho para absorber una carga que estaba concentrada en un solo punto.

El plan de diversificación pierde su base física

El intento nepalí de abrir un canal comercial directo con China se apoyaba en este corredor. Los acuerdos de tránsito, la cooperación aduanera y el objetivo más amplio de dotar a una economía sin litoral de una segunda línea terrestre de suministro presuponían un complejo fronterizo en funcionamiento. Los acuerdos siguen sobre el papel, pero el activo del que dependen ya no existe. Para los importadores nepalíes y sus proveedores chinos desaparece una alternativa que ya habían empezado a usar, no una que todavía esperaban.

La ubicación explica parte de la vulnerabilidad. El paso se encuentra en un valle fluvial estrecho y escarpado del alto Himalaya, donde las crecidas monzónicas, los flujos de derrubios y los deslizamientos cortan la carretera de acceso incluso en años ordinarios. Concentrar aduana e infraestructura de carga en un único punto de ese terreno aportaba eficiencia mientras la ruta funcionaba y una interrupción total cuando dejó de hacerlo. Cualquier reconstrucción afrontará el mismo riesgo si no cambia el diseño.

La carga vuelve al corredor del sur

Nepal no tiene costa y la mayor parte de su comercio exterior —tanto el intercambio bilateral con India como la mercancía de terceros países que llega por mar— se mueve por puertos indios y pasos terrestres de su frontera meridional. La pérdida de la ruta del norte restablece esa dependencia por completo. Las mercancías de origen chino deben llegar otra vez por mar y después por vía terrestre a través de India, lo que añade tramos, manipulaciones y documentación a envíos que ya cruzaban directamente el Himalaya.

El efecto es comercial tanto como político. Depender de un solo corredor concentra el riesgo: las fricciones fronterizas, las huelgas, la congestión o el clima en la ruta india ya no tienen alternativa que los amortigüe. Los operadores nepalíes pierden el poder de negociación que daba contar con una segunda opción y el coste de entrega de la carga china vuelve al nivel del trayecto meridional, más largo.

La reconstrucción es la variable abierta

No se ha hecho público ningún presupuesto, proyecto de obra ni fecha de reapertura del complejo de Gyirong. Reconstruir una instalación fronteriza en ese valle exige trabajos coordinados en ambos lados, ya que las mitades nepalí y china del paso operan como un mismo sistema. Mientras no haya calendario, conviene tratar el comercio terrestre entre Nepal y China como suspendido más que como temporalmente alterado.

Para productores, importadores y operadores de transporte la hipótesis de planificación cambia en consecuencia. Las cadenas de suministro construidas alrededor del paso del norte deben redirigirse ahora, no cuando se anuncie una reapertura, y los contratos calculados sobre el tránsito corto del Himalaya tendrán que revisarse con los plazos de la ruta india.

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