La industria cementera española valorizó 3,9 millones de toneladas de residuos en 2024
Las cementeras españolas utilizaron 2,8 millones de toneladas de materias primas recicladas y 1,1 millones de toneladas de combustibles alternativos en 2024. Estos combustibles alcanzaron un récord del 42,4% del consumo sectorial, aún por debajo del 58% de media en la UE.
Los residuos sustituyen materias primas y combustibles fósiles
La industria cementera española valorizó 3,9 millones de toneladas de residuos en 2024, empleándolos en la producción de clínker y como alternativa a los combustibles fósiles. Según Residuos Profesional, que cita al Observatorio de Economía Circular en la Industria Cementera, las fábricas consumieron 2,8 millones de toneladas de materias primas recicladas y 1,1 millones de toneladas de combustibles derivados de residuos.
El Observatorio está desarrollado por la Fundación Laboral del Cemento y el Medio Ambiente, Fundación CEMA, en colaboración con el Institut Cerdà. Su última actualización coincide con 20 años de seguimiento del aprovechamiento de residuos en la industria cementera española y abarca el periodo comprendido entre 2004 y 2024.
Los materiales reciclados representaron el 11,4% de todas las materias primas empleadas por el sector en 2024. La proporción aumentó cerca de tres puntos porcentuales frente a 2023. Entre los materiales incorporados a la producción de clínker figuraron las escorias de alto horno, las cenizas volantes y otros subproductos minerales de actividades industriales.
El uso de estos materiales secundarios reduce la demanda de recursos naturales vírgenes y ofrece una salida a residuos industriales capaces de sustituir parcialmente los insumos convencionales del cemento. Desde el comienzo de la serie, los productores españoles han usado cerca de 58 millones de toneladas de materiales procedentes de residuos como sustitutos de materias primas.
Los combustibles alternativos marcan un récord
La sustitución de combustibles fósiles también alcanzó el nivel más alto de la serie histórica. Las plantas cementeras consumieron 1,1 millones de toneladas de combustibles derivados de residuos en 2024, equivalentes al 42,4% de todo el combustible utilizado por el sector.
Las instalaciones autorizadas para consumir combustibles alternativos pueden utilizar hasta 77 tipos de residuos. Entre los flujos habituales están los combustibles derivados de residuos, la biomasa, los neumáticos fuera de uso y los lodos secos de depuradora. Su aprovechamiento reduce el consumo de combustibles fósiles y permite recuperar energía de residuos que no siempre pueden reciclarse para fabricar nuevos productos.
Pese al récord, España continúa por detrás de la media de la Unión Europea. Los combustibles alternativos cubren el 58% del consumo del sector cementero de la UE, mientras que la tasa de sustitución supera el 70% en Austria, Alemania, Suiza y Noruega. Las fábricas españolas tienen margen para elevar la valorización energética si una mayor cantidad de materiales aptos deja de ir al vertedero y las condiciones regulatorias facilitan su uso.
El vertido sigue limitando el mercado
Fundación CEMA identifica como uno de los principales obstáculos el vertido de materiales no reciclables que aún tienen potencial de valorización energética. También reclama criterios regulatorios y administrativos más homogéneos entre las comunidades autónomas para facilitar la gestión y el aprovechamiento de estos flujos.
España envía a vertedero el 47% de sus residuos municipales, frente a una media del 23% en la UE, según los datos difundidos por Fundación CEMA. En Alemania, Países Bajos, Suecia y Dinamarca, las tasas se sitúan por debajo del 10%. Esta brecha reduce los volúmenes disponibles para la recuperación material y energética y muestra cómo la política de residuos condiciona el acceso de las cementeras a insumos alternativos.
Durante los 20 años cubiertos por el Observatorio, la industria cementera española incorporó a sus procesos cerca de 73 millones de toneladas de materiales procedentes de residuos. Unos 58 millones de toneladas sustituyeron materias primas y otros 15 millones se emplearon como combustibles alternativos. El Observatorio también recoge indicadores por comunidad autónoma y tipo de residuo, además de la normativa española y europea. La actualización de 2024 confirma el aumento de la valorización, pero también la distancia que separa a España de varios mercados europeos en la reducción del vertido y el uso de materiales no reciclables.