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El proyecto de veto al paraquat en India eleva el escrutinio sobre el glifosato

El Ministerio de Agricultura de India publicó un proyecto que abre la vía a prohibir el dicloruro de paraquat en todo el país. La atención se desplaza ahora al glifosato por sus riesgos sanitarios, las dificultades de control y los residuos en productos agrícolas.

El proyecto de veto al paraquat en India eleva el escrutinio sobre el glifosato

El proyecto apunta a una prohibición nacional del paraquat

El Ministerio de Agricultura de India publicó un proyecto de notificación destinado a prohibir la producción, importación, venta y utilización de dicloruro de paraquat en todo el país. Según Aaj Tak, el proyecto de orden de 2026 forma parte de una política para impulsar una agricultura sin productos químicos y mejorar la salud del suelo. La medida todavía no es definitiva y contempla un plazo de 30 días antes de nuevas actuaciones gubernamentales.

El ministro de Agricultura, Shivraj Singh Chouhan, afirmó en una conversación informal con Kisan Tak que no estaba justificado aplicar en los campos productos químicos peligrosos para la vida humana y el medioambiente, y que la salud pública era prioritaria. La decisión apunta a una regulación más estricta de los herbicidas, aunque su efecto comercial dependerá de la orden final, del calendario de aplicación y del tratamiento de las existencias.

El glifosato se convierte en la siguiente prueba regulatoria

Tras la medida sobre el paraquat, grupos agrícolas y medioambientales reclaman restricciones para el glifosato, otro herbicida de uso extendido. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, organismo de la Organización Mundial de la Salud, clasifica el glifosato en el grupo 2A. Aaj Tak señala que más de 30 países lo han prohibido o han impuesto límites legales estrictos, entre ellos Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Vietnam y Austria, además de países del Golfo.

India ya había intentado frenar el uso descontrolado del glifosato al reservar su aplicación a operadores autorizados de control de plagas, en lugar de permitir que los agricultores lo pulverizaran directamente. Las asociaciones de empresas agroquímicas recurrieron la orden ante el Tribunal Superior de Delhi. Argumentaron que las zonas rurales carecían de una red de operadores y que la norma elevaría considerablemente los costes agrícolas. El tribunal suspendió la notificación, por lo que las restricciones quedaron sujetas al proceso judicial.

La disputa muestra la dificultad práctica de cualquier nueva normativa. Un control más estricto puede reducir la exposición directa y las aplicaciones no autorizadas, pero exige suficientes operadores capacitados, supervisión fiable y alternativas viables. Productores y distribuidores también necesitan reglas claras sobre existencias, registros y usos permitidos para evitar interrupciones repentinas durante la siembra y el control de malezas.

Los residuos amenazan los envíos agrícolas

El debate no se limita a la venta nacional de productos químicos. Aaj Tak informa de que cientos de partidas indias destinadas a la Unión Europea y otros mercados fueron rechazadas durante los últimos años tras detectarse residuos de glifosato. Entre los productos afectados figuraban arroz basmati, té y especias. La publicación no detalló las partidas, las fechas de rechazo ni el valor del comercio afectado.

Para los exportadores, el cumplimiento de los límites de residuos comienza mucho antes de que la mercancía llegue al puerto. Agricultores, procesadores y empresas compradoras deben adaptar la aplicación de productos químicos, los intervalos previos a la cosecha, los análisis y la trazabilidad a las normas de cada destino. El rechazo de una partida puede perjudicar tanto a su propietario como a la confianza del comprador en una categoría o región productora.

Fuentes del Ministerio de Agricultura citadas por Aaj Tak consideran que el control del glifosato podría intensificarse cuando termine el plazo de 30 días del proyecto sobre el paraquat. El material disponible no describe una prohibición definitiva del glifosato ni un régimen alternativo. Proveedores agroquímicos, productores y exportadores afrontan así incertidumbre regulatoria: el paraquat se encamina hacia un posible veto total, mientras el glifosato sigue disponible bajo presión judicial, sanitaria y comercial.

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