Solo el 23 % de los hogares rurales de India cocina exclusivamente con GLP
El 73 % de los hogares rurales encuestados utilizó GLP durante los 90 días anteriores, pero solo el 23 % dependió exclusivamente de este combustible. La mitad aún usa leña como fuente principal para cocinar, debido al coste, la falta de acceso formal y las dificultades de reparto de cilindros.
Disponer de GLP no garantiza su uso exclusivo
Alrededor del 73 % de los hogares rurales de India encuestados por el Consejo de Energía, Medio Ambiente y Agua (CEEW) había utilizado gas licuado de petróleo durante los 90 días anteriores. Sin embargo, solo el 23 % cocinaba exclusivamente con GLP, mientras que la mitad seguía empleando leña como combustible principal, según Business Standard Hindi.
La diferencia entre el uso reciente y la dependencia exclusiva muestra el alcance de la combinación de combustibles en la India rural. Un hogar puede tener acceso a un cilindro de GLP y seguir quemando leña para una parte o la mayor parte de su cocina. La distinción es relevante para el mercado de energía doméstica: el número de conexiones mide el acceso potencial, mientras que el uso exclusivo y sostenido determina la demanda real de GLP y la sustitución de la biomasa tradicional.
El reparto y la asequibilidad siguen siendo obstáculos
Entre los usuarios rurales de GLP incluidos en la encuesta, solo el 47 % recibía los cilindros en su domicilio. CEEW señaló que el coste de las recargas y las barreras logísticas para llevar el combustible hasta los hogares siguen limitando su utilización. Cuando el reparto a domicilio no existe o es poco fiable, sustituir un cilindro vacío implica gastos de transporte y molestias adicionales para el consumidor.
El estudio indicó que el programa Pradhan Mantri Ujjwala Yojana (PMUY) y la expansión general de la distribución de GLP habían mejorado considerablemente el acceso. No obstante, CEEW sostuvo que la siguiente fase de la política de cocina limpia debe abordar el uso continuado, la asequibilidad, el acceso formal y el reparto hasta el hogar. Estos factores condicionarán la frecuencia de las recargas y la posibilidad de que las familias abandonen la leña, en lugar de limitarse a incorporar el GLP a su combinación habitual de combustibles.
Los trabajadores migrantes carecen de conexiones formales
La encuesta incluyó a 2.200 hogares rurales de seis estados, 1.100 hogares de asentamientos informales y más de 1.000 trabajadores migrantes de diez ciudades. CEEW constató que la disponibilidad de GLP había aumentado en la India rural, los asentamientos urbanos informales y las comunidades de migrantes, pero el acceso registrado no había avanzado al mismo ritmo.
Los trabajadores migrantes presentaban la mayor brecha de acceso formal. Entre los migrantes que utilizaban GLP, el 79 % carecía de conexión formal, frente al 11 % de los hogares ubicados en asentamientos urbanos informales. Muchos migrantes permanecen así fuera del sistema oficial pese a consumir el combustible. CEEW añadió que los hogares sin acceso registrado pueden adquirir conexiones informales más caras en tiendas de alimentación, puestos de carretera o distribuidores no autorizados. Ampliar las redes de entrega de cilindros puede reducir la dependencia de estos canales.
La combinación de combustibles define la siguiente etapa del mercado
Los resultados indican que el reto de India en materia de cocina limpia ha pasado de ampliar la disponibilidad nominal de GLP a convertir el acceso en consumo habitual. Para los distribuidores, la cobertura del reparto a domicilio y la atención a clientes móviles o alojados en viviendas informales son cuestiones operativas centrales. Para los consumidores, el precio de las recargas y la dificultad práctica de conseguir un cilindro determinan si el GLP se convierte en el combustible principal.
El hecho de que la leña siga siendo la principal fuente de energía para la mitad de los hogares rurales también implica que la demanda de GLP no puede calcularse únicamente a partir de las conexiones o del uso reciente. Un hogar que utilizó GLP durante los 90 días anteriores todavía puede consumir cantidades considerables de biomasa. La siguiente fase del mercado dependerá, por tanto, de recargas asequibles, una distribución fiable de última milla y mecanismos que permitan a migrantes y residentes de asentamientos informales obtener conexiones registradas.