Las pérdidas poscosecha de cebolla, soja y anón elevan los costes de India
Las pérdidas poscosecha anuales en distritos seleccionados de Madhya Pradesh y Maharashtra se valoran en ₹27.110 millones para la cebolla, ₹20.870 millones para la soja y ₹200 millones para el anón. WRI India también las vinculó con más de 1 millón de toneladas de CO₂ equivalente.
El daño supera la pérdida de ingresos agrícolas
Las pérdidas poscosecha en las cadenas de cebolla, soja y anón de dos importantes estados agrícolas de India generan elevados costes económicos, nutricionales y ambientales, según informó The Hindu BusinessLine. Un documento de trabajo de WRI India analizó la cosecha, clasificación, transporte, almacenamiento y manipulación en distritos de alta producción de Madhya Pradesh y Maharashtra durante 2023 y 2024.
Al aplicar las tasas observadas a la producción anual de esos distritos, el estudio obtuvo pérdidas anualizadas indicativas de 1,689 millones de toneladas de cebolla, 416.000 toneladas de soja y 7.793 toneladas de anón. En el caso de la cebolla, el cálculo solo incluyó la proporción estimada de la cosecha rabi destinada al almacenamiento. El valor económico respectivo alcanzó ₹27.110 millones, ₹20.870 millones y ₹200 millones.
La concentración geográfica convierte los resultados en una cuestión de alcance nacional. Madhya Pradesh y Maharashtra aportan conjuntamente cerca del 82,8% de la soja, el 57,2% de la cebolla y el 56% del anón de India. WRI India elaboró el documento con socios de campo como BAIF Development Research Foundation, Samunnati y Centre for Advanced Research and Development.
Cada cultivo tiene puntos críticos distintos
El almacenamiento en las explotaciones fue el principal punto de pérdida para la cebolla rabi. Un curado insuficiente antes de almacenar y las estructuras mal ventiladas favorecen la pérdida fisiológica de peso, la brotación y la podredumbre. Según el documento, casi tres cuartas partes de la cebolla descartada terminan en vertederos abiertos y el resto se destina a compostaje.
En la soja, la cosecha y la trilla concentran los principales problemas; la recolección y agrupación del producto también resultaron críticas. Las lluvias fuera de temporada pueden causar absorción de humedad e infecciones fúngicas, mientras que el desgrane de las vainas y las cosechadoras mal calibradas añaden pérdidas. Una parte considerable de la soja perdida se utiliza como alimento animal, lo que modera sus emisiones frente al vertido abierto.
Las pérdidas de anón aparecen durante la cosecha, la clasificación en campo y la recolección o concentración. El punto crítico cambia entre los huertos cultivados y la fruta obtenida en bosques o tierras comunales. La madurez fisiológica inadecuada al cosechar, el estrés térmico en centros sin sombra y los daños mecánicos durante la clasificación, el envasado, la manipulación y la recogida provocan descartes.
También se pierden emisiones incorporadas y nutrientes
Las emisiones asociadas se estiman en 995.523 toneladas de CO₂ equivalente para la cebolla, 92.206 toneladas para la soja y 6.314 toneladas para el anón. Las cifras incluyen tanto las emisiones incorporadas en la producción de los alimentos perdidos como las derivadas de su eliminación. La cebolla encabeza el total por el gran volumen descartado y la elevada proporción enviada a vertederos abiertos.
La soja registra la mayor pérdida de proteína: 147.000 toneladas, frente a 25.345,46 toneladas en la cebolla y 126,25 toneladas en el anón. La energía perdida suma 1.585,48 mil millones de kilocalorías en la soja, 811,73 mil millones en la cebolla y 7,71 mil millones en el anón. Las pérdidas de carbohidratos fueron, respectivamente, 53.160,61 toneladas, 161.000 toneladas y 1.588,30 toneladas.
El documento da prioridad a la soja porque una reducción relativamente pequeña del volumen perdido podría conservar una proporción mucho mayor de proteína. Para las tres cadenas propone mejorar el acceso a tecnología poscosecha, infraestructura y financiación, incorporar estas prácticas con más fuerza a la extensión agraria y coordinar el apoyo público y comercial con la producción y el abastecimiento. La calibración de equipos, el diseño de almacenes, la sombra y la manipulación determinan tanto los ingresos y la oferta comercializable como la huella climática de cada tonelada que no llega a su comprador.